La Dosis de Martín Kraut. Crítica.

Presentada recientemente en el Festival Internacional de Cine sobre el Trabajo, se estrena este jueves en Cine Ar TV y en su plataforma streaming la cinta de terror psicológico ambientada en una Unidad de Cuidados Intensivos.

Lorena Vega y Carlos Portaluppi se meten de lleno en una Unidad de Cuidados Intensivos.

Marcos Roldán (Carlos Portaluppi) es un enfermero que sirve dentro de la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) de una clínica. Hace 20 años que cumple servicios dentro de la misma, el más experimentado dentro del plantel. Dedicado a su trabajo casi las 24 horas del día, encuentra en la clínica una forma de escapar de su triste y gris soledad de su descuidado hogar.Junto a él trabaja Noelia (la siempre efectiva Lorena Vega), una joven enfermera que funciona como consejera y único lazo de sociabilidad por fuera de lo laboral. Dentro de la clínica Marcos es amo y señor, es candidato principal para ocupar el puesto vacante de Supervisor de Área, además de manejar la hora de morir de algunos pacientes terminales, a los cuales, por piedad, les aplica una dosis de medicación que les provoca la muerte.

Todo su universo tambalea cuando arriba al lugar, Gabriel (Ignacio Rogers), un nuevo enfermero carismático y confianzudo, que demuestra una profunda admiración hacia él. Marcos percibe algo raro en Gabriel, por lo cual la relación entre ambos se vuelve incomoda, a pesar que el joven se muestra como alguien servicial (se ofrece a llevarlo a la casa en el auto, lo invita a tomar cerveza). Pero todo empeora cuando Marcos se da cuenta que Gabriel practica la eutanasia con pacientes, lo que hace que los responsables del centro médico (Alberto Suárez y Arturo Bonín)  comiencen a investigar, dado el aumento de muertes dentro de la UCI. 

El director nos mete desde el primer plano en la angustiante realidad de la Unidad de Cuidados Intensivos. Quien haya tenido la desgracia de visitar una, enseguida sentirá la tremenda atmósfera que se vive dentro del lugar y se sentirá parte de la misma. Los sonidos de fondo de los respiradores y de los pulsómetros aumentados funcionan como una perfecta banda sonora dentro del profundo silencio del lugar, una constante del film en casi todo su trayecto.

Las actuaciones de Portaluppi y Rogers potencian ese realismo. La soledad de Marcos se ve reflejada de manera perfecta, con pequeños detalles como comer simplemente una lata de arvejas o las persianas siempre bajas de su departamento. Pero el principal dilema moral se presenta cuando encuentra en Gabriel una especie de alter-ego que hace que comience a presentar algunos conflictos internos con su decisión de terminar con la vida de algunos pacientes cuya muerte es irreversible.

¿Cuál es la razón que conduce a cada uno de ellos a realizar el acto de inducir a la muerte de sus pacientes?. Gabriel demuestra una extraña sensación de placer cada vez que decide aplicarle una inyección de aire a los moribundos pacientes, algo que a Marcos lo pone en jaque, ya que el entiende que la piedad es su lei-motiv para realizar la eutanasia. Pero ese conflicto el director lo plantea de manera directa con la primera escena, cuando el experimentado enfermero decide revivir a una paciente que los doctores dan por muerto, para luego el aplicarle la dosis letal por la noche como una forma de sentirse dueño del lugar demostrando ser él quien decida cuando le llegue la hora a los pacientes de la UCI.

Marcos juega a ser Dios dentro del lugar, le gusta ser quien decida sobre los demás, pero ese lugar se ve amenazado con la llegada de Gabriel, y es ahí donde explota el principal conflicto, en esa relación enfermiza que nace entre ellos dos. Dos personajes que competirán por el poder de decidir por la vida de los demás, que convertirán su relación en algo tóxico y siniestro que harán de “La Dosis” un sórdido thriller psicológico con un profundo dilema moral sobre el uso de la eutanasia

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