Lo Que Vuelven de Laura Casabé. Crítica.

Este jueve en Cine.ar TV se estrena la película de terror y suspenso presentada en el Festival de CIne Internacional de Mar del Plata 2019. Un melodrama histórico bajo la espesura de la selva misionera.

La espesura de la selva misionera es testigo privilegiado de una aterradora historia de mitos y esclavitud.

Una mujer ruega por el regreso a la vida de su hijo a una enorme cascada de agua. Sus ruegos son escuchados por la Iguazú, la madre del día y la noche, y el bebé abandona la muerte en un llanto ensordecedor, como el potente sonido de la inmensa cascada misionera. El poder de la Iguazú está prohibido, según el mito y romper ese pacto está prohibido.

“Los que vuelven” es relato de terror inmerso en un tiempo muy lejano. Épocas de colonización, en donde las tribus originarias eran esclavizadas por los patrones. Donde las esposas de los patrones usaban corsets y eran asistidas de manera permanente, hasta para desvestirse. 

La espesura de la selva misionera, tanto de noche como de día le dan el marco ideal a una película que tiene zombies, rituales paganos y leyendas aborígenes. Con influencias de films «I Walked With a Zombie» de Jacques Tourneur y “The Witch” de Robert Eggers, tanto en lo sonoro como en la puesta en escena y la fotografía, la película está narrada en tres capítulos en diferentes espacios temporales, generando una intriga mayor para lo que será un violento final.

Las mujeres cobran fuerza en el film de la mano de Lali González, como la indigena esclavizada, y la solemnidad actoral de María Soldi, en el papel de la esposa, ambas impecable. En sintonia con Alberto Ajaka como el estanciero propietario esclavista quien cuenta con la complicidad espiscopal, en manos de un cura interpretado por Javier Drolas, y la mano dura y violenta del hombre blanco, personificada por un siniestro Edgardo Castro.

Los que vuelven juega con la idea metafórica del horror del hombre blanco infundado hacia sus sometidos y la venganza de los indígenas que fueron aniquilados o esclavizados. Una impactante película, que se hace fuerte en el plano visual y sonoro de la selva misionera, pero que a la vez sorprende como una reflexión sobre el terror social en Argentina y Latinoamérica.

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