Este jueves se estrenó en cines argentinos la hipnótica película de terror argentina basada en cuentos de Mariana Enriquez.
Trasladar la literatura de Mariana Enríquez al cine implica asumir un riesgo doble. No solo por la densidad de su imaginario —ese cruce entre lo marginal, lo religioso, lo femenino y lo sobrenatural— sino porque sus cuentos viven tanto en lo que narran como en lo que sugieren, en climas que se filtran de manera casi invisible.
Luego de Los que vuelven (2019), filmada en la selva misionera, Casabé vuelve a interesarse por territorios incómodos. Esta vez adapta y entrelaza dos cuentos de Los peligros de fumar en la cama: El carrito y La virgen de la tosquera, para construir un relato propio, compacto y profundamente argentino. No es una transposición literal, sino una apropiación sensible del universo de Enríquez, traducido a imágenes, cuerpos y sonidos.
La historia sigue a Natalia (Dolores Oliverio, relevación absoluta) y a sus amigas Josefina (Isabel Bracamonte) y Mariela (Candela Flores) durante un verano sofocante en Ituzaingó, en plena crisis de 2001. Nati vive con su abuela en una casa humilde, marcada por el abandono de sus padres y una precariedad que se siente en cada rincón. Recién salida del secundario, atraviesa ese umbral confuso entre la adolescencia y la adultez, con el deseo como motor y amenaza. El objeto de ese deseo es Diego (Agustín Sosa), un vínculo íntimo, frágil, que se ve alterado por la irrupción de Silvia (Fernanda Echeverría), una mujer mayor, llegada “de la capital”, cargada de relatos de viajes, noches europeas y una experiencia que descoloca y fascina.

Esa presencia funciona como detonante. Lo que en Nati era incomodidad y celos empieza a transformarse en algo más oscuro, más visceral. El deseo muta en obsesión, y la película no esquiva esa deriva. Casabé se anima a mostrar actos extremos, cargados de simbolismo, como ese gesto brutal y perturbador de mezclar sangre menstrual en el café de Diego, un intento desesperado de hechizo, de posesión, de anclaje. La sangre aparece así como elemento central: marca el despertar sexual, el poder, la violencia latente y el peligro constante que rodea a la protagonista.
La Virgen de la Tosquera es, en ese sentido, un coming of age atravesado por la marginalidad bonaerense. La fe popular, las vírgenes, las promesas, los rituales caseros y las creencias heredadas conviven con el deseo, la sangre y la violencia latente. Casabé filma ese cruce sin ironía ni distancia, entendiendo que en esos barrios lo religioso no es metáfora sino parte del tejido cotidiano. Todo ese universo empuja a la película hacia una implosión final que remite inevitablemente a Carrie: no como copia, sino como espíritu.
La ambientación en el 2001 no es un mero decorado. El film recupera con precisión los signos de época: el ICQ, los cibers, la televisión siempre encendida con Susana Giménez, la música —suena Las Pelotas— y ese deseo casi mágico del llamado telefónico salvador que promete sacar a alguien, a cualquiera, de la miseria. Todo construye un clima reconocible, asfixiante y profundamente nostálgico. Todo filmado desde una mirada realista, casi cotidiana, que hace todavía más inquietante lo que se filtra por debajo. No hay subrayados ni explicaciones: el horror emerge de lo conocido, de lo cercano.
El guion de Benjamín Naishtat logra unir ambos cuentos con naturalidad, dando forma a una película pequeña en escala pero potente en impacto. Hay tensión constante, atmósfera espesa y una violencia que no siempre es explícita, pero que se siente en cada plano. Violencia física, simbólica y social. Un mundo donde Natalia vive en alerta permanente, siempre atenta, siempre al borde del ataque o la huida.
Laura Casabé demuestra una vez más que sabe cómo trabajar el terror desde lo íntimo y lo político. La Virgen de la Tosquera no busca el golpe fácil ni el susto inmediato: incomoda, se filtra, permanece. Como los cuentos de Enríquez, deja la sensación de que el verdadero peligro no viene de lo sobrenatural, sino de crecer —y desear— en un entorno que nunca fue seguro.