Dentro de la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar del Plata, se estrenó la película tucumana de Paula Morel Kristof.

En El Mollar, un pueblito de Tucumán, vive Olga —u “Olguita”, como la llaman los vecinos—, una mujer de 60 años que trabaja como enfermera rural y cría sola a su hijo, un chico que sueña con irse a Barcelona junto a su novio. Mientras intenta juntar el dinero para ayudarlo a cumplir ese deseo, conoce a un francés que pasa unos meses en el lugar. Esa relación, tan inesperada como frágil, va encendiendo algo en ella que parecía dormido: el deseo.
Paula Morel filma con una sensibilidad muy genuina la vida en un pueblo donde el tiempo parece pasar más lento. La cámara observa con respeto, sin subrayados, los silencios, las rutinas y los pequeños gestos que sostienen a sus personajes. Entre yuyo, flores y rituales autóctonos, Olguita transita esos caminos con parsimonia, mientras se debate en recuperar un dinero que su primo le debe por unos terrenos, comparte salidas con su amiga del alma y coquetea tímidamente con el francés. Afrontando el duro pasaje de la inevitable llegada del nido vacío por la partida de su hijo.
Liliana Juárez —premiada en el festival por su actuación en Planta Permanente— vuelve a brillar. Su tonada dulce y su forma de hablar llenan de vida al personaje: cuando le dice a su hijo “¿A quién le voy a hacer empanadas ahora?”, regala momentos de una ternura desarmante.
Muña Muña es una película sobre el deseo, el amor y la dignidad de las mujeres que siempre pusieron a otros por delante. Sobre lo que pasa cuando, por fin, se permiten sentir otra vez. Paula Morel no la filma desde el drama, sino desde la empatía y el detalle: una mirada que abraza a los personajes y le da a la película encanto y luminosidad.