Duna de Dennis Villeneuve.

Nuestra puntuación

Basada en la clásica novela de Frank Herbert, se estrena en cines la nueva película del director de Incendies, Arrival y Blade Runner 2049.

Zendaya y Timothée Chalamet protagonizan esta nueva versión del clásico de Frank Herbert

Corría el año 1984, cuando siendo un niño, en una de esas funciones de cine doble se proyectaba una película de ciencia ficción, promovida como una nueva Stars Wars; la película en cuestión era Duna de David Lynch. La desilusión fue tal, que me negué a revisitarla durante mucho tiempo. Lo hice más de grande, conociendo la historia sobre lo caótico que fue la filmación y los conflictos entre Dino de Laurentis y David Lynch (ha declarado públicamente que la aborrece) por la duración de la misma. Supe que la idea del productor italiano era aprovechar el éxito de la saga creada por George Lucas y lograr su propio universo galáctico con la obra literaria, algo que, evidentemente, estuvo muy lejos de lograr, ya que la película fue un fracaso de taquilla y muy criticada, aunque, con el pasar de los años adquirió el mote de cinta de culto por lo amantes de la ciencia ficción.

Pero, más allá de la experiencia personal, la notoria novela de ciencia ficción de Frank Herbert, fue considerada como un libro «no filmable». Reverenciado por los fanáticos de la ciencia ficción, filmar esta historia épica ha demostrado ser un desafio tanto para los cineastas experimentados como para el público que va al cine. Que la obra caiga en manos de Dennis Villeneuve, devolvió la esperanza de ver la obra adaptada como se merece, o como el público espera.

Luego de sorprender en el 2009, con Polytecnique y con una seguidilla de grandes películas como Incendies (2010), Prisoners (2013) y Sicario (2015), fue ARRIVAL la que introdujo al público en otra faceta de Villeneuve como cineasta. Demostró que podía trabajar con CGI y grandeza de Hollywood, y de catapultar al público en el universo extraterrestre sin dejar de estar enlazado en un alma terrenal profundamente humana. En un seguimiento estelar, Villeneuve dirigió la secuela de la icónica película de Ridley Scott de 1982., BLADE RUNNER 2049 donde nos da nuestro primer vistazo a la perspectiva que Villeneuve traería a DUNA: expansiva, filosófica y visualmente deslumbrante, para sumergirse en las profundidades de la desesperación, la soledad y la motivación central a gran escala.

DUNA nos presenta a Arrakis, el planeta del desierto, feudo de la familia Harkonnen desde hace generaciones, cuando queda en manos de la Casa de los Atreides después de que el emperador ceda a ésta la explotación de las reservas de especia, una de las materias primas más valiosas de la galaxia y también una droga capaz de amplificar la conciencia y extender la vida. El duque Leto (Oscar Isaac), la dama Jessica (Rebecca Ferguson) y el hijo de ambos, Paul Atreides (Timothée Chalamet), llegan al planeta con la esperanza de recuperar el renombre de su casa, pero pronto se verán envueltos en una trama de traiciones y engaños que les llevarán a cuestionar su confianza entre sus más allegados y a valorar a los lugareños, los Fremen, una estirpe de habitantes del desierto con una estrecha relación con la especia.

Pero el heredero real, Paul Atreides, ha sido diseñado genéticamente para ser un líder conocido como kwisatz haderach. Su padre y su madre, se están apoderando del planeta de los viles Harkonnens, una casa liderada por un malvado barón llamado Vladimir (Stellan Skarsgard) quienes, durante su reinado sobre Arrakis, ha tratado con crueldad a la población Fremen, humanos adaptados a la dura vida del desierto. El joven tiene sueños proféticos relacionados con el lugar y una Fremen llamada Chani (Zendaya), una historia que comenzará a tener poder, cuando un ataque a la base obliga a que «el supuesto elegido» tenga que recorrer las áridas tierras de Arrakis para salvar su vida y la de su madre, ayudado por Duncan (Jason Momoa) y otros sobrevivientes.

Construida sobre un velo de solemnidad y frialdad que puede atentar contra el espectador que busque una película Sci-Fi de aventuras al estilo Stars Wars, Villeneuve nos sumerge en una experiencia inmersiva que va adquiriendo poder narrativo poco a poco. Presenta un mundo oscuro, inquietante, expansivo y opresivo, tan bíblico que se siente antiguo, aunque esté ambientada a miles de años en el futuro. El director utiliza todos los recursos del universo audiovisual con la mirada de un artista, logrando una película tan épica como minimalista. Pero la atracción gravitacional que consume la película tiene sustento en la parte musical y sonora, La potencia y edición de sonido, junto con la música del maestro Hans Zimmer es lo que nos lleva a este otro mundo. Infundiendo cánticos rítmicos y sintetizadores, nos transporta a un estado embriagador, casi meditativo, que convierte a DUNA en una experiencia que despierta los sentidos y adquiere su climax perfecto cuando se disfruta en una sala de cine.

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