La Quinta: secretos, culpas y un fuego que todo lo consume

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Luego de su proyección en el 39° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se estrena en salas comerciales la película de Silvina Schnicer.

En un entorno apacible que oculta tensiones profundas, La Quinta nos invita a observar una comunidad atrapada entre el miedo, los secretos y el peso de sus decisiones. La trama sigue a Rudi (Sebastián Arzeno), Silvia (Cecilia Rainero) y sus tres hijos, quienes buscan escapar de la rutina urbana refugiándose en su casa de campo. Pero lo que prometía ser un descanso, se convierte en una experiencia opresiva y perturbadora.

Los niños, particularmente Martín y Fede (Valentín Salavarrey y Milo Lis), son el eje emocional del relato. Martín, el mayor, fascinado por el fuego y con un aire inquietante, es el contraste perfecto de Fede, quien carga con el peso de la culpa y la sensibilidad que los adultos parecen haber olvidado. Un incendio en una casa abandonada revela un cadáver y un secreto oscuro que los niños intentan ocultar, desatando una cadena de tensión y desconfianza entre los habitantes del barrio cerrado.

Mientras los adultos debaten entre contratar seguridad privada o mantener a Tomás, el encargado, la película nos lleva a explorar temas como la violencia económica, las diferencias de clase y la indiferencia hacia los miedos infantiles. Los niños, atrapados entre las negligencias y obsesiones de los mayores, son las verdaderas víctimas de un sistema que ignora sus necesidades y su fragilidad emocional.

La Quinta destaca por su narrativa sugestiva, donde nada queda claro del todo y el espectador es manipulado para adivinar dónde reside la verdadera maldad. Con una atmósfera inquietante y actuaciones infantiles sobresalientes, la película construye un retrato sombrío de las dinámicas familiares y sociales, dejando una sensación incómoda y difícil de ignorar.

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