Dentro de la Sección Noches Especiales del BAFICI, se presentó la nueva película de Nic Loretti, protagonizada por Jazmín Stuart y Lorena Vega.
El recorrido de Nic Loreti (Diablo, Kryptonita, 27: el club de los malditos, Punto Rojo) dentro del circuito de festivales siempre estuvo marcado por una búsqueda clara: hacer cine de género desde un lugar propio, atravesado por la cultura pop, el cómic y un espíritu profundamente lúdico. En Lu & Pau, esa identidad vuelve a aparecer, pero esta vez filtrada por una buddy movie desbordada, caótica y bien guarra.
La historia es simple en su punto de partida: Lu (Jazmín Stuart) y Pau (Lorena Vega), dos amigas en un pueblo de Misiones, necesitan juntar 30.000 dólares para liberar a la hermana de Pau, presa tras un robo. El dinero es para coimear al fiscal. El tiempo corre. Y las decisiones, como es de esperar, no son las más inteligentes. A partir de ahí, la película se transforma en una carrera desesperada donde el plan —robado, literalmente, al novio policía de Pau (un siempre efectivo Demián Salomón)— es apenas una excusa para encadenar situaciones cada vez más absurdas.
Porque si algo define a Lu & Pau es su tono. Hay una clara herencia de las buddy movies clásicas, con un guiño inevitable a Thelma & Louise, pero pasada por el filtro de Loreti: diálogos obscenos, humor incómodo, momentos bizarros y una construcción del relato que privilegia el ritmo por sobre la lógica. Y ahí es donde la película encuentra su mayor fortaleza: la química. Lorena Vega y Jazmín Stuart sostienen todo. Dos energías completamente distintas que chocan y se complementan: una más estructurada, más racional, más “correcta”; la otra impulsiva, caótica, atravesada por el consumo y el desborde. Ese contraste no solo genera humor, sino que también le da identidad al vínculo.
Pero más allá del delirio, Lu & Pau es una película sobre la amistad. Sobre bancarse en la peor. Sobre salir a hacer lo que sea necesario por otra persona. Hay también pequeñas reflexiones que aparecen entre el caos: sobre los hombres, sobre los vínculos, sobre las dinámicas de poder en las relaciones. Nada demasiado subrayado, pero sí presente.
¿Tiene problemas? Sí. Sobre todo en su tramo final, donde algunas decisiones narrativas se sienten apresuradas, como si la película quisiera cerrar antes de tiempo. Pero incluso ahí, el tono la sostiene. Porque Lu & Pau no busca ser perfecta. Busca ser divertida. Y en gran parte, lo logra. Es cine de género hecho con personalidad, con imperfecciones, pero también con una energía que contagia. Y en un panorama donde muchas películas juegan a lo seguro, eso ya es bastante.