Carroceros de Mariano Frigerio y Denise Urfieg. Crítica.

El jueves 4 de febrero en CineAr TV se estrena el documental sobre los fanáticos de Esperando la Carroza, el clásico del cine argentino dirigido por Alejandro Doria.

Como una especie de misa religiosa, los carroceros se juntan frente al frente de la casa en el Barrio Versailles para recordar la película.

«Yo hago puchero, ella hace puchero, yo ravioles, ella hace ravioles», «tres empanadas para dos personas», «Pero que criatura estupida» «¿Dónde está mi amiga?», y miles de frases más que todo argentino reconoce. Las repetimos una y otra vez, las tenemos incorporadas a nuestro lenguaje y nos parece de los más normal escucharlas en boca de otros. Es que Esperando la Carroza está tan incorporada a nuestras vidas que es imposible no verla cada vez que la repiten en la tele o usar las frases en cada situación de la vida diaria. Otros van más allá y tienen un fanatismo extremo por el film, tanto que recuerdan cada uno de los diálogos, realizan turismo por el barrio Versailles donde se filmó la película y organizan juntadas temáticas para recordar o volver a ver el film.

Uno de ellos es Mariano Frigerio, el director del documental, quien decidió realizar el film luego de darse cuenta que el fanatismo por Esperando la Carroza no era solo de él, sino de miles de personas que se unieron a través de redes sociales. El se dedica a entrevistar a cada uno de ellos, a mostrar como funciona esos grupos y a recorrer el barrio donde se filmó la película. Alternando diálogos personales con momentos de la película que logran capturar la esencia propia de la ficción, el humor grotesco y exagerado está representado en cada uno de estos personajes enfermos por la película de Doria.

Dentro de un muestrario de peculiares fanáticos, es Mariana, una joven de Bahía Blanca, la figura que resalta por sobre todos. Da clases de teatro en su casa con fragmentos de la película, se sabe de memoria cada uno de los diálogos y es una maravillosa imitadora de Elvira, el personaje de la gran China Zorrilla. Pero ella nunca fue al barrio donde se filmó, es por eso que Marcelo le cumple su deseo. Pero hay uno que ninguno de los fans pudo cumplir, es el de entrar a la casa. Su dueña no deja ingresar a nadie, solo sacarse fotos en la puerta junto a la placa conmemorativa que recuerda que la casa fue el set de filmación de Esperando la Carroza. Por eso Mariano tratará de convencer a Flavia, la propietaria, que deje ingresar a los fans a la casa para poder cumplir su sueño. La presencia de los actores contando anécdotas del film y como fue el proceso de grabación le dan el aporte que necesita el documental para entender la vital importancia de Esperando la Carroza dentro de la filmografía nacional.

Carroceros es un reflejo del fanatismo con el que viven los argentinos cada espacio donde se sienten representados. Personas que recuerdan con pasión a una película que alegró a millones de argentinos. Esperando la Carroza es, para gran parte de los argentinos, como el gol de Maradona a los ingleses, un film que nos traslada a momentos alegres, cuya devoción casi religiosa está reflejada por cada uno de los fanáticos que aparecen en el film.

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