Bajocero de Lluis Quilez. Crítica.

El cine de acción pisa fuerte en Netflix, con la nueva película española protagonizada por Javier Gutiérrez y Luis Callejo.

El cine de acción tuvo su época de gloria en los años 70 y en los 80. Películas como Asalto al precinto 13 de John Carpenter, Duel de Steven Spielberg y Duro de Matar de John McTiernan, fueron exponentes clásicos que hicieron las delicias de los amantes del género. Con premisas simples, personajes siniestros y la incorporación del antihéroe, los films se tranformaban en una montaña rusa de adrenalina de principio a fin, que hacía imposible aburrirse, incluso después de darle un segundo, tercer o cuarto revisionado. De esos clásicos se nutre Lluis Quílez, en su segunda película como director en España (la primera fue la olvidable Desde la Oscuridad, producida en Estados Unidos).

Retomando el concepto de Con Air: Riesgo en el Aire con Nicolas Cage, Bajocero nos traslada a una fría noche cerrada. Un furgón policial traslada a unos peligrosos reclusos hacia una cárcel de máxima seguridad. Quién maneja el rodado es Martín (Javier Gutiérrez), un oficial correcto en el manejo de las leyes, lo acompaña Montesinos (Isak Férriz), todo lo contrario a él, maltratador con los presidiarios, hace abuso de su poder sobre ellos. Escoltados por un patrullero, se internan en las rutas rurales españolas bajo una extensa niebla. El problema empieza cuando desde el exterior un implacable asesino armado con un rifle los ataca con el fin de liberar a uno de los reclusos. Martín tratará de sobrevivir y cumplir con su deber en una larga noche de pesadilla en el que se pondrán a prueba sus principios éticos y morales.

Una rápida presentación de los perfiles de cada uno de los reclusos nos sirve como un presagio del peligro latente al que están expuestos los policías durante el traslado. Un rumano violento, un narcotraficante y un político corrupto parecen ser los más peligrosos y posibles objetivos de ayuda externa para ser liberados. Pero lo que parece previsible, no es así, habrá una vuelta de tuerca mucho más profunda dentro de un drama social. Quien está afuera no es un asesino común, es alguien que busca hacer justicia por mano propia con un joven recluso. Sacando provecho del frío externo y el contexto de encierro del camión policial, el film construye una asfixiante atmósfera donde la lucha por la supervivencia se hará presente, junto con una asombrosa capacidad del director para filmar en espacios reducidos que le aporta un ritmo adrenalítico que hace que no haya respiro desde el inicio de la acción hasta el provocador desenlace.

Javier Gutierrez a la hora de interpretar a un policia incorruptible contrasta con el ambiocioso publicista de Hogar, dándole al personaje el dramatismo necesario en el final donde su ética personal se pondrá en juego. Pero es Luis Callejo quien se luce en el papel de Ramis, un inteligente delincuente abocado al delito por necesidad, cuyos diálogos con los otros reclusos y con los demás policias descomprimen el clima de tensión y le aporta una cuota de ácido humor.

Impactantes escenas de violencia extrema (imposible no recordar Irreversible de Gaspar Noé en la escena del matafuego), dinámismo y mucho suspenso, hacen de Bajocero un gran film thriller de acción de vieja escuela. Un atrapante relato que no se queda solo en la premisa de entretenernos, también tiene un discurso político polémico y controvertido sobre la justicia por mano propia cuando la ley está ausente.

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