¿Está funcionando esto?: Bradley Cooper por fin encuentra el tono

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Este jueves se estrena en cines la nueva película del actor y director norteamericano, protagonizada por Will Arnett y Laura Dern.

No soy particularmente fan de Bradley Cooper como director. A Star Is Born me pareció una remake innecesaria, sostenida casi exclusivamente por la actuación de Lady Gaga, y Maestro terminó resultándome demasiado solemne. Pero en su tercer largometraje algo cambió. Cooper encuentra un tono más íntimo, más orgánico, menos grandilocuente.

¿Está funcionando esto? sigue a una pareja de las afueras de Nueva York, llevan más de veinte años, tienen dos hijos y un proyecto conjunto que acaba de derrumbarse. Tess (Laura Dern) intenta reconectar con su vocación deportiva, esta vez como entrenadora de vóley. Él, Alex Novak (Will Arnett), un experto en finanzas, canaliza su dolor subiéndose a escenarios de micrófono abierto, transformando la ruptura en material de stand-up.

La cámara en mano vuelve a ser el sello narrativo de Cooper: cercana, nerviosa, casi invasiva. La película se toma su tiempo para construir a sus personajes a través de conversaciones con amigos, silencios incómodos y pequeñas escenas cotidianas que revelan el desgaste acumulado. No hay villanos: hay frustraciones, rutinas, expectativas no cumplidas.

Cuando ella lo ve actuar en un bar, algo se mueve. “Sacudir el árbol para que caigan las manzanas” parece haber surtido efecto y la pareja intenta recomponerse. Pero el film no apuesta al romanticismo fácil: reconstruir también implica revisar heridas.

Hay ecos del cine de Noah Baumbach en la disección del matrimonio contemporáneo, y cierta crudeza emocional heredera de John Cassavetes. La película se siente honesta, pequeña en escala pero grande en sensibilidad. Will Arnett (también guionista) sostiene el corazón del relato con una actuación contenida y profundamente humana. Laura Dern equilibra el duelo desde otro lugar, con firmeza y vulnerabilidad.


El desenlace es, sencillamente, hermoso. Una versión emotiva de Under Pressure, de Queen y David Bowie, acompaña la resolución final. La elección no es casual: la canción habla de la presión, del desgaste, del amor puesto a prueba. Cooper utiliza el tema no como subrayado obvio, sino como cierre emocional que sintetiza todo lo que vimos. Es un final sensible, catártico y genuinamente conmovedor. Por primera vez, Bradley Cooper parece haber encontrado el equilibrio entre forma y emoción. Y esta vez, sí: funciona.

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