Hokum: la maldición de la bruja – Terror con identidad

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Este jueves se estrena encines argentinos, la película de terror de irlandés Damian McCarthy, protagonizada por Adam Scott.

Después de irrumpir en el género con Oddity y dejar una primera marca con Caveat, el director irlandés Damian McCarthy confirma que lo suyo no es casualidad. Hay una búsqueda, una identidad y, sobre todo, una forma muy clara de entender el terror. En Hokum: la maldición de la bruja, ya más instalado en un esquema más cercano al mainstream, vuelve a jugar con los elementos que mejor maneja: atmósfera, sugestión y personajes que nunca son lo que parecen.

La historia sigue a Baumann (Adam Scott), un escritor norteamericano que viaja a Irlanda para esparcir las cenizas de sus padres en el hotel donde pasaron un feliz luna de miel. Un punto de partida íntimo que rápidamente se contamina con el folklore local. Ahí aparece Fiona (Florence Ordesh), una bartender que introduce la leyenda: una bruja que habita el bosque y arrastra a sus víctimas encadenadas hacia el inframundo.

Y, claro, una habitación prohibida. La suite nupcial del hotel, cerrada, inaccesible, cargada de misterio. El disparador perfecto para que Baumann —incrédulo, arrogante— empiece a meterse donde no debería. Cuando Fiona desaparece, el relato gira.

Y ahí es donde McCarthy demuestra su talento. Porque más allá de la historia, lo que importa es cómo la construye: el uso del espacio, ese hotel cargado de sombras, los silencios, la dosificación de la información y el constante juego con las expectativas del espectador. Nada es lineal. Nada es evidente. Hay giros, traumas que emergen, presencias que incomodan y una sensación constante de que el relato siempre se está reconfigurando.

McCarthy entiende algo clave: el terror no está solo en el susto, sino en la atmósfera. Y acá la trabaja con precisión. Como en sus trabajos anteriores, también juega con los prejuicios del espectador: personajes que parecen una cosa y terminan siendo otra, decisiones que resignifican todo lo visto. Hokum: la maldición de la bruja no es solo una historia de brujas., es la consolidación de un director con voz propia. Damian McCarthy confirma que es un nombre a seguir dentro del terror contemporáneo.

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