Este jueves se estrena la película protagonizada por Hugh Jackman, Nicholas Braun, Molly Gordon y Emma Thompson.
En el imaginario colectivo, las ovejas siempre funcionaron como símbolo: seres dóciles, manipulables, que siguen sin cuestionar, que no se rebelan frente a un sistema que las ordena. El cine ha sabido trabajar esa idea en distintos registros, como zombies en Black Sheep, como elemento para superar el duelo en Lamb; o en el cine animado como las historias de Shaun, the sheep, pero nunca desde un lugar tan lúdico como en la primer película de acción real de Kyle Balda (Minions, Gru 3: Mi villano favorito, y Minions: El origen de Gru). Ovejas Detectives toma esa metáfora y la convierte en una comedia con tintes de misterio donde un rebaño decide, literalmente, investigar un crimen.
La historia sigue a un grupo de ovejas con distintas personalidades, pero lideradas por Lily (voz de Julia Louis-Dreyfuss), que viven una vida tranquila bajo el cuidado de George, su pastor (Hugh Jackman). Un mundo simple, ordenado, casi automático, que se completa con un ritual particular: al atardecer, el pastor les lee novelas policiales. Historias que solo Lily parece entender del todo. Ese equilibrio se rompe cuando el pastor aparece muerto en circunstancias misteriosas.
A partir de ahí, la película activa su juego: Todos los que rodean a George parecen tener sus propios motivos para ocultar algo, incluyendo a su hija distanciada, Rebecca (Molly Gordon), el carnicero Ham (Conleth Hill), el granjero vecino Caleb (Tosin Cole), el reverendo Hillcoate (Kobna Holdbrook-Smith) y la posadera Beth (Hong Chau). Y luego está Lydia (Emma Thompson), la abogada de George, que llega para leer el testamento y pronto se da cuenta de que en este pueblo pasan muchas más cosas de las que esperabas. Se suman a la trama un policía local bastante torpe, interpretado por Nicholas Braun, que intenta resolver un caso que lo supera y un periodista que llega a cubrir la feria local, interpretado por Nicholas Galitzine.

© 2026 Amazon Content Services LLC. All Rights Reserved.
Pero el foco no está en ellos. Está en las ovejas. Porque son ellas las que empiezan a correrse de ese rol pasivo que las define, las que deciden salir de su lógica de obediencia y enfrentarse a lo desconocido. Y ahí aparece uno de los ejes más interesantes del relato: la ruptura con esa condición de rebaño. Salir de la zona de confort. Cuestionar lo establecido. Animarse a algo más.
En ese recorrido, la película encuentra sus mejores momentos, sobre todo cuando ese grupo se aventura fuera del espacio conocido. Las distintas personalidades de cada una emergen, donde se destacan Sebastian, la oveja renegada y solitaria (voz de Bryan Cranston) y Moople, aliado de Lily (voz de Chris O’Dowd) También aparece el clásico personaje relegado —el cordero del invierno, más débil, ignorado por el resto— que termina encontrando su lugar desde el coraje, en una construcción simple pero efectiva.
Desde lo formal, la propuesta es clara: en línea con producciones como Babe, el chanchito valiente o Paddington, apuesta por una estética amable, un tono familiar y una mezcla de intriga con humor que nunca se vuelve pesada. El misterio está, pero funciona más como motor que como fin en sí mismo. Hay creatividad en la premisa, momentos divertidos y un cierre con giro que está bien llevado y suma a la experiencia.
Ovejas Detectives ofrece un entretenimiento honesto y original en su idea. Y en ese recorrido, termina dejando algo más: una reflexión sobre ese instinto de seguir sin cuestionar, de moverse en manada, de aceptar lo dado como único camino posible. Porque cuando esas ovejas deciden correrse de ese lugar, pensar por sí mismas y enfrentarse a lo desconocido, lo que está en juego ya no es solo resolver un crimen, sino romper con esa lógica del rebaño que muchas veces también nos atraviesa a nosotros.