J´Acusse de Roman Polanski.

Llega a los cines el postergado y esperado estreno de la película del director polaco, ganadora del Festival de Venecia 2019.

Jean Dujardin se pone en la piel de Marie-Georges Picquart en J´Acusse.

El caso Dreyfus fue uno de las más grandes injusticias de la historia, cuando Alfred Dreyfus, el oficial del ejército judío francés fue condenado en 1895 por espiar para Alemania y condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo. Dreyfus fue puesto en libertad gracias al famoso alegato de justicia llamado “J´Acusse”, una carta escrita por Emile Zola y dirigida al presidente de la República, Félix Faure, que gobernó Francia de 1895 a 1899. En el escrito, Zola se refería a los cuatro años de la condena de Alfred Dreyfus, en momentos en que se encontraron hallazgos de nuevos indicios de inocencia del oficial francés. Si tenemos en cuenta que Roman Polanski huyó de Estados Unidos en 1978 tras ser acusado de violar a una niña de trece años. es inevitable que la decisión del director polaco de tomar el caso, uno no sienta que se compara con Dreyfus. Por eso, aunque resulte una práctica difícil de llevar a cabo, para hablar de su nueva película (que despertó grandes polémicas luego de ser premiada con el máximo galardón en el Festival de Venecia 2019), es bueno distinguir al artista del arte para poder disfrutarla.

Para relatar los hechos, Polanski elige mostrar poco al capitán Alfred Dreyfus (Louis Garriel), un personaje neurasténico, torpe y poco comprensivo (una interpretación dura), principalmente representado en momentos de muda agonía. Quien cobra protagonismo principal es Marie-Georges Picquart, interpretado por Jean Dujardin, como el sostén exterior que Dreyfuss necesita para proclamar su inocencia quien aparece en casi todas las escenas. De esta manera, después de una recreación breve, tensa y precisa de la ceremonia formal de degradación de Dreyfus en el patio de la École Militaire en 1895, la acción se traslada a la oficina del Estado Mayor del Ejército, donde los oficiales superiores le piden a Picquart que se haga cargo del atribulado Service de Renseignement Militaire, que había iniciado la investigación de Dreyfus. Pero se toma su tiempo para construir su carácter, acentuando deliberadamente los rasgos cuestionables del oficial, para subrayar mejor su posterior giro heroico. Una serie de flashbacks del juicio de Dreyfus, en el que Picquart jugó un papel menor, resaltan el antisemitismo del oficial. Otras escenas muestran su romance con una mujer casada (interpretada por Emmanuelle Seigner) y su disposición a hacer lo que sus comandantes quieran al servicio de su carrera. Luego vemos a Picquart, todavía convencido de la culpabilidad de Dreyfus, tratando de desarraigar a otros espías para Alemania.. 

A partir de aquí, J´Acusse sigue un arco que será bastante predecible, incluso para quienes no estén familiarizados con la historia de Affair. Picquart comienza a tener dudas sobre la culpabilidad de Dreyfus y lleva sus sospechas a sus superiores, pero en lugar de alentar su búsqueda de la verdad, intentan cerrarla. La cámara se concentra con insistencia en las decrépitas o siniestras características físicas de los perseguidores de Dreyfus, incluido el corpulento el coronel Henry, y el criminólogo Alphonse Bertillon (Mathieu Amalric, impecable, como siempre), que sigue insistiendo en que el bordereau es obra de Dreyfus. Para Alphonse, su prioridad es proteger el honor del ejército y, en cualquier caso, Dreyfus es un judío, apenas digno de consideración y eminentemente digno de ser sacrificado. Picquart, en este punto descubre que no puede traicionar su conciencia e insiste en profundizar más; pero cuanto más cava, más presión ejerce el ejército para que se detenga y la lucha para probar la inocencia de Dreyfuss se vuelve cada ves más difícil.

Aún sin estar a la altura de las obras maestras del director (El Bebé de Rosemary, El Pianista o Chinatown), J´Accusse es una obra irreprochable, valorada por sus méritos artísticos, aunque uno tenga la sensación de que Polanski la use para reflexionar sobre su situación personal. Es una pieza sólida, de recreación histórica que se asemeja lo más posible al registro histórico y se basa en la literatura más importante sobre el caso Dreyfus. Con un ritmo de suspenso y actuaciones magníficas (en particular, Grégory Gadebois como el repulsivo coronel Hubert-Joseph Henry), y con una precisa recreación de época, refleja plenamente la habilidad del polaco para adaptar obras literaria al cine y plasmar de manera precisa las emociones que los textos trasmiten.

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