La Casa Oscura de David Bruckner.

Llegó a los cines argentinos el nuevo thriller psicológico del director de Ritual, protagonizado por Rebecca Hall.

Rebecca Hall protagoniza La Casa Oscura, la nueva película de David Bruckner.

En los últimos años, el género de terror ha cambiado su enfoque hacia un lado más maduro e inteligente de la narración. Este tipo de películas existen desde hace mucho tiempo y El Bebé de Rosemary de Roman Polansky de 1968 es uno de los primeros ejemplos de este tipo de película. Sin embargo, esta clase films, impulsados por las emociones dolorosas, tuvo un rebrote a partir del 2010, cuando el horror visceral de franquicias como Saw o Hostel, fueron reemplazadas por la expresión a través del drama. The Babadook (2014) de Jennifer Kent fue, quizás uno de los puntos más altos dentro del género, pero el pico de éxito de esta marca fue dado por el debut cinematográfico de Ari Aster, Hereditary de 2018,

En el medio de esas dos películas, un cineasta norteamericano sorprendió con Ritual una atrapante historia sobre un grupo de amigos de la universidad se reúnen para emprender un viaje de senderismo por los montes de Suecia con el fin de rendir homenaje a la ausencia de uno de ellos, muerto de forma violenta. Pero en el medio del viaje se encontrarán con una extraña presencia que los comienza a acechar en la profundidad del bosque. El terror y la brujería se mezclaban dentro de un drama que esconde secretos entre ellos y la sensación de culpa por el deceso del amigo, explorando el dolor de una manera muy sorprendente. Su director, David Bruckner, famoso por dirigir capítulos de la serie Creepshow y cortos de la antología de terror V.H.S, vuelve al género con La Casa Oscura, con algunos tópicos similares a su anterior producción.

La película sigue a Beth (Rebecca Hall), una maestra de escuela que se encuentra en un proceso de duelo por el reciente suicidio de Owen, su esposo, interpretado por Evan Jonigkeit. Ella deberá enfrentar la soledad que siente dentro de una gran casa de Lakeview realizada por su marido arquitecto. Pero, mientras intenta mantenerse fuerte, una avalancha de pesadillas y una sensación cada vez mayor de una presencia dentro la casa la llevan a descubrir un oscuro y siniestro secreto sobre el pasado del su recientemente fallecido, que la llevará a dudar si lo que sucede es real o es producto de su estado mental.

Al igual que en Ritual, David Bruckner vuelve a elegir la espesura de los bosques con locación, esta vez mezclada con elementos de la arquitectura moderna. Con un interesante manejo de la construcción de atmósferas confusas, donde lo onírico se mezcla con la realidad, logra provocar inesperados sobresaltos con el repetido recurso de impacto sonoro dentro de un clima sepulcral que rodea casi todo el film. Pero el recurso más novedoso es la utilización que hace de las figuras humanas encerradas dentro de las molduras de la casa que hacen parecer que estamos ante la presencia de alguien dentro de la casa. No hace abuso pero sirven para jugar con la teoría sobre si todo lo que sucede dentro de la casa es real o es producto de los recuerdos de Beth con la casa que construyó su marido. Apareciendo ahí la depresión como componente, no solo por la crisis que llevó al marido al suicidio, también por un pasado de ella con la patología (más de una vez ella sostiene que su marido era su sostén para no caer en ella).

El film comparte elementos con los dos ejemplos anteriores (The Babadook y Hereditary): temas como la muerte, la pérdida son utilizados como fuerza impulsora para realzar el misterio y el clímax de la película. Esto lleva al segundo elemento que La Casa Oscura comparte con sus contrapartes: la actuación de Rebecca Hall. Mientras aquellas dos están protagonizadas por potentes interpretaciones, una de Essie Davis y la otra de Toni Collette, esta vez es la actriz de Vicky Cristina Barcelona quien se carga con todo el peso dramático con una suerte de unipersonal donde ella está siempre en escena. Enojada, molesta, decepcionada y triste, saca todas estas emociones con una simplicidad que se siente realista y convincente en todo el angustioso proceso de duelo que está pasando.

Pero no todo es perfecto en La Casa Oscura, porque en el final elige tomar otros rumbos más lineales para resolver el conflicto de Beth. Todo el concepto metafórico sobre la muerte, el duelo y la depresión pierde fuerza al volcarse al thriller sobrenatural, similar a films de los noventa como Ecos Mortales de David Koepp o Revelaciones de Robert Zemeckis. Los más exigentes con el género quizás salgan decepcionados, sobre todo si las expectativas habían quedado muy altas luego la buena construcción de los aspectos psicológicos del personaje durante el principio y el nudo de la película. Igualmente vale la pena rescatar los riesgos tomados por David Bruckner, un director que película a película va creciendo y dejando su sello distintivo, sorprendiendo con relatos donde el drama y el terror se conjugan de forma notable.

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