Lleno de Ruido y Dolor de Nacho Aguirre. Crítica.

El otro estreno de este jueves en CineAr TV y CineAr Play es el western patagónico basado en una crónica policial real de Bariloche en 1928.

La ópera prima de Aguirre cuenta la historia de Soria (Emanuel Gallardo), un joven inexperto que se une a dos bandoleros, Foster (Juan Manuel Alari) y Román (Facundo Saenz Sañudo), para robar el banco de un pequeño pueblo de la Patagonia. Pronto se da cuenta de que cometió el peor error de su vida al unirse a la banda y ser obligado a matar por primera vez. Mientras tanto, un tenaz comisario acostumbrado a tomar la justicia por su propia mano comienza a buscarlos. La banda se ve entonces envuelta en una persecución policial que los arrastra hasta sus propios límites.

El director logra componer una visión del western completamente posmoderna y muy consciente de los tópicos que maneja, hasta el punto que sus personajes están modelados a partir de iconos específicos del género. Con una excelente ambientación de época el film muestra los atroces delitos cometidos por unos bandoleros en La Lipela, un paraje junto al río Limay, a 70 kilómetros de Bariloche. Alejada de la postal turística de la ciudad patagónica, refleja la violencia intrínseca de esta región.

Uno de los grandes placeres del film radica en contemplar la gran sensibilidad de sus creadores al paisaje en constante cambio en el camino de los bandoleros. El western de Aguirre no es genérico, sino una serie de progresiones, desde desiertos y llanuras abiertas hasta bosques verdes húmedos y montañas escarpadas, el director de fotografía Marcelo Hans Bonato lo captura todo espléndidamente acompañado por una musicalización acorde al género.

Para destacar la actuación del trío protagonista en el papel de los bandoleros, quienes componen de manera despiadada a los salvajes asesinos (salvo Soria, que se muestra más débil y reacio a matar). Porque, curiosamente, la película funciona mejor cuanto reduce a los personajes a despojos que se expresan con gritos y gruñidos y que reducen sus pulsiones a un nivel casi feral y asilvestrado. 

El espectro de una muerte repentina y brutal se cierne sobre todos los personajes durante todo el tiempo en Lleno de Ruido y Dolor, un western poderoso ambientado en un mundo de belleza, lágrimas y sangre. En su ópera prima, Nacho Aguirre toma riesgos al narrar sobre las terribles inevitabilidades incrustadas en la historia nacional, apoyado por la potente dinámica dramática y la profunda inmersión e inversión evidentes del realizador en su material que enriquecen este vívido relato de la Patagonia Argentina.

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