Los Chicos de la Banda de Joe Mantello. Crítica

Basada en la famosa obra teatral de Mart Crowley, se estrenó en Netflix la película que retrata los conflictos de un grupo de homosexuales a finales de los 60.

La realidad LGTB nunca fue fácil en la ciudad de Nueva York, mucho menos a finales de los 60. La persecución de los años de la caza de brujas y de las listas negras del senador McCarthy asociaban el hecho de ser gay con el comunismo. Es por eso que hacer una representación teatral protagonizada por personajes homosexuales no era fácil, mucho menos que las mismas no tenga un final trágico. Los Chicos de la Banda llegó como una bocanada de aire fresco para la escena, pero también para las comunidades homosexuales que encontraron una obra que representaba sus problemas y sus conflictos sociales. La obra de Mart Crowley pasó por Broadway y se convirtió en una película que se estrenó en 1970 dirigida por William Friedkin (El Exorcista y Contacto en Francia), en las dos ocasiones contó con el mismo elenco.

La historia muestra a un grupo de homosexuales que se juntan para festeja el cumpleaños de Harold (Zachari Quinto), en el departamento de Michael (Jim Parsons). Emory (Robin De Jesús), uno de los amigos decide contratar un prostituto (Charlier Carver) como regalo para que Harold, disfrazado de cowboy, en homenaje a Midnight Cowboy. La fiesta se pone caliente al aparecer Alan (Brian Hutchlson), un amigo de universidad de Michael, que dice ser heterosexual, pero que Michael sabe que ha tenido encuentros amorosos con hombres. Alan empieza a hacer comentarios homofóbicos contra Emory, el más afeminado de los presentes, lo que provoca un enfrentamiento. Además aparecerán los problemas de pareja entre Hank (Tuc Watkins) y Larry (Andrew Rannells), una pareja de amantes, uno de ellos casado con una mujer.

Según avanza la fiesta y el alcohol hace de las suyas, Michael, el anfitrión, propone jugar a un juego, aparentemente inofensivo, en el que para ganar los miembros del grupo, por turno, tendrán que superar tres pruebas: llamar por teléfono a quien hubiera sido el «amor de su vida», identificarse y confesarle su amor. El juego en principio tiene como objetivo sacar del armario a Alan, pero quienes más afectados saldrán serán Bernard (Michael Benjamín Washington), Emory y la pareja de amantes que sacarán sus sentimientos mutuos a flote.

Esta nueva adaptación llega de la mano de Joe Mantello, conocido por personificar a Dick Samuels en la serie Hollywood (al igual que esta película ambos son producidas por Ryan Murphy). En su segunda cinta como director, debía lograr la misma química que tenia la primera adaptación cinematográfica, algo que iba a ser complicado, pues el mismo elenco del film había trabajado en todas las representaciones teatrales y retomaron sus papeles ante la cámara. El director logra el objetivo con un elenco totalmente dispar, que se junta por primera vez en una producción. De manera completamente natural y profunda, los actores logran poner sobre la mesa problemas tan acuciantes entonces dentro del colectivo como su propia homofobia, las dobles vidas o las envidias que unos despertaban en otros, que terminan poniendo en peligro las propias amistades.

Cada uno de ellos tendrán su momento de lucimiento, pero quienes se destacan por sobre el resto es Harold, compuesto por Zachari Quinto y Michael, un increible Jim Parsons, quien logra salir de la piel de Sheldon, para componer un conflictuado homosexual que funciona como columna vertebral de la trama. El film tiene momentos de notable sensibilidad, como la charla telefónica de Bernard con un amor pasajero, y se destaca por la homogeneidad de cada uno de los personajes junto con sus diversos conflictos.

Al igual que Un Dios Salvaje de Roman Polanski, Los Chicos de la Banda se desarrolla en un espacio reducido y su puesta en escena logra captar la esencia teatral, sin dejar de lado lo cinematográfico gracias a una interesante variedad de planos dentro del pequeño departamento. Además de ser un homenaje a un grupo de actores que pusieron el cuerpo en un momento complicado para las comunidades homosexuales, es un film profundo e intimista sobre conflictos universales, como la monogamia, las infidelidades y las represiones sexuales.

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