The Card Counter de Paul Schrader.

Luego de presentarse en el Festival de Venecia se estrenó on-line la nueva película de American Gigoló y First Reformed.

Oscar Isaac protagoniza la nueva película de Paul Shrader

Luego de su debut como realizador en 1978 con la genial Blue Collar, Paul Shrader inició una de las carreras cinematográficas más irregulares y eclécticas de las últimas décadas. Pero sus historias con una fuerte inspiración religiosa, que siempre giran en torno a situaciones donde la culpa es parte de un proceso que lleva a la redención después del autosacrificio son siempre bienvenidas. Muy relacionado con el director neoyorquino Martin Scorsese (acá productor)debido a su colaboración como guionista en películas como Taxi DriverToro Salvaje y La Ultima Tentación de Cristo, el director norteamericano vuelve luego de brillar con First Reformed, film que le valió su primera nominación al Premio de la Academia al Mejor Guión.

Nuevamente vuelve a la misma temática de films anteriores cuando nos presenta a William Tell (Oscar Isaac) un experimentado jugador de poker, que prefiere mantenerse en el anonimato e ir viviendo del día a día antes de competir en las grandes ligas. Tell adquirió el don del manejo y la paciencia en el juego de cartas luego de pasar un largo tiempo en la cárcel. Su rutinaria vida cambia en Las Vegas, mientras jugaba en la ciudad del pecado, una conferencia sobre seguridad dictada por John Gordo (William Dafoe) le llama la atención, sin saber que al entrar en esa conferencia, su oscuro pasado volverá a él y nada será nuevamente lo mismo. Allí conoce a un joven llamado Cirk (Tye Sheridan), hijo de un ex compañero que servía en las fuerzas especiales. Este le comenta su plan de vengarse del coronel que estaba dando la conferencia, en venganza por arruinar su vida, la de su padre y de cualquier persona que haya estado bajo su mando, por lo que Tell decidirá llevarlo con él y tratar de guiarlo por un mejor camino.

Ambos saldrán a recorrer el país en busca de nuevos lugares para jugar poker, pero a medida que vaya ganando se le hace muy difícil mantenerse en el anonimato. En una de sus paradas conocerán a La Linda (Tiffany Haddish), una mujer quien se encarga de fichar a buenos jugadores de poker y llevarlos a un nivel profesional, financiando la entrada de los mismos con dinero de patrocinadores, pero asegurándose que se su dinero sea devuelto completamente, y en el proceso, llevándose un buen porcentaje de lo ganado. Con el paso de los minutos, Till nos irá contando un poco más de su pasado, como llego a pertenecer a un selecto grupo que se movía en las sombras, su entrenamiento y los métodos de tortura que aprendió para defender a su país, y luego cuando todo salió a luz, como fue traicionado y encerrado por 8 largos años, donde casi fue comido por el remordimiento y llevado al límite. La oportunidad de jugar poker de manera profesional le abre la puerta para sacar a Cirk de la oscuridad y darle un nuevo significado a su vida, por lo que no dejará pasar el tren para intentar curar su maltrecha alma.

Paul Schrader utiliza la metáfora del poker para compararla con la desafortunada vida del protagonista, que siempre irá a ciegas en un mundo tan turbio como en el que Till se desenvolvía, afrontando y conociendo todos los riesgos de antemano, y sabiendo que solo existen ganadores y perdedores. La banda sonora ayuda a darle más incomodidad a las escenas, logrando una ambientación acorde a lo que quiere plasmar en la gran pantalla. También utiliza muchas metáforas, señales visuales y narraciones circulares para subrayar la interminable tortura infligida a los responsables de los horrores en Abu Ghraib. William Tell es un hombre atormentado y capaz de cosas realmente horribles, por eso la película nunca endulza al personaje, incluso cuando te hace simpatizar con él.

Oscar Isaac le agrega complejidades, haciéndolo ver seguro y misterioso por momentos, aunque también se puede apreciar el dolor y la culpa por su pasado, llevando todo a otro nivel en los minutos finales, donde vemos que lo intenta dejar atrás y comenzar una nueva vida, aunque todo se desmorone en pocos segundos. Tye Sheridan y Tyffany Haddish son quienes lo acompañan en toda la gira por los casinos pero también funcionan como un sostén emocional del protanista y la posibilidad de redimir su pasado, sin mucho, logran estar en sintonía con Oscar, sobre todo ella con su carisma habitual. En el debe quedan las ganas de ver un poco más de Willem Dafoe.

The Card Counter tiene un ritmo parsimonioso y, por momentos, pareciera que no va a ningún lado, pero logra concluir todo muy bien en los minutos finales. Las actuaciones y la escenografía son lo mejor del film, pero la utilidad que hace el director del submundo de los juegos de poker en los casinos para diseminar simbolismos a través del relato es lo más interesante. Paul Shrader vuelve a demostrar una madurez notable en sus formas de narrar, dejando en claro que el crecimiento como director que demostró en First Reformed no fue casualidad.

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