The Swerve de Dean Kapsalis. Crítica.

La ópera prima que refleja el descenso a los infiernos de la locura de una maestra de secundaria víctima de las presiones familiares.

Azura Skyes brilla en The Swerve, ópera prima de Dean Kapsalis.

Hay papeles que parecen hechos a medida de ciertos actores. No imaginamos a un Mc Murphy en Atrapado Sin Salida hecho por otro actor que no sea Jack Nicholson, o MIranda fuera de Meryl Streep en El Diablo Viste a la Moda. Si quieren ir más cerca en el tiempo, un Joker sin Joaquin Phoenix. En The Swerve pasa lo mismo, no podremos imaginar este papel en manos de otra actriz que no sea quien compone el papel principal, Azura Skyes.

En el poderoso debut como guionista y director de Dean Kapsalis, veremos la desestabilización anímica y emocional de Holly (Azura Skyes). Maestra de secundaria, madre de dos hijos adolescentes bastante egoistas y esposa de Rob (Bryce Pnkham), un empleado de supermercado que aspira a conseguir un cargo gerencial. El micromundo de Holly se completa con Claudia, (Ashley Bell), una hermana alcohólica recién salida de una rehabilitación pero que aún no sabe que hacer con su vida y se queda en casa de sus padres.

El rostro desencajado de Holly marca que algo sucede con ella. Las pastillas para dormir no alcanzan para contrarrestar el insomnio. A las tareas del hogar, como prepararles la comida a sus hijos, llevarlos a las escuela mientras ellos están sumergidos en sus tecnologías, se le suman las clases de literatura y una rata dentro de la casa, de la que deberá encargarse ella de eliminar porque no cuentan con dinero para contratar un exterminador. Toda esa mochila que carga sobre sus espaldas irán desequilibrando cada vez más a Holly.

El marido consigue el ansiado ascenso y se le suma su sospecha de una infidelidad. Todo se potenciará cuando su hermana consiga un puesto dentro del supermercado. Claudia parece ser su alter ego, desinhibida, con todos sus problemas a cuesta, parece no querer quedarse en su zona de confort a pesar de la crítica de los padres. Holly, en cambio, solo responde órdenes y vive para satisfacer a los demás sin recibir nada a cambio, ni preocuparse por lo que desea.

Azura Skyes brilla al encarnar a Holly, quien se irá desmoronando poco a poco, se reflejará en su postura corporal y su rostro, cada vez más demacrado, sus miradas perdidas, víctima del insomnio y de su inestabilidad emocional. Un joven alumno, Pablo (Zach Rand), más sensible que el resto de sus compañeros, aparece como una especie de sillón donde poder cobijarse y ser abrazada, pero lo externo puede más y todo irá empeorando. Sospechas que se confirman para ella pero que nunca sabremos si fueron ciertos, ya que todo lo que sucede es visto bajo la inestable mirada de Holly.

The Swerve es un crudo relato que deja cabos sueltos en el final, pero que no hacen a lo sustancial del film. Lo que importa son las alertas que Holly va dando en el camino a su degradación psíquica y psicológica, en la que nadie de su entorno presta atención. Un ejercicio cinematográfico donde somos testigos de una mujer en crisis, que pone a la protagonista en un universo donde conviven ideas depalmianas del doble, identidades difusas y situaciones desconcertantes, con algunos tópicos del cine de terror, en especial en ese trágico e inesperado final.

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