Una Chica Invisible de Francisco Bendomir. Crítica.

Después de pasar por el BAFICI 2019, la ópera prima de Francisco Bendomir llega a la plataforma Cine.Ar Play.

Andrea (Andrea Carballo planea suicidarse a raíz de un video de ella que se hizo virall. Mientras tanto, su ex novio, Mauro (Pablo Greco), contrata a un hacker para que le robe las contraseñas de sus redes sociales y así saber sus hay otra persona que hizo que ellos se separaran. Daniel (Javier De Pietro), el hacker, va un paso más allá e instala cámaras ocultas para espiarla durante todo el día. Juana (Lola Ahumada), la hija de Daniel, pasa sus días intentando crear un video que se haga viral en Youtube y hacerse famosa.

Con estos condimentos, el film nos mete de lleno en el mundo del vouyerismo informático y de la necesidad del reconocimiento del otro. Apoyado en la simetría perfecta de cada plano, uno no puede dejar de recordar a Wes Anderson. Esas obsesiones también aparecen en los detalles de cada recuadro que resultan una atracción aparte. Desde esas apariciones de Hulk como figura representativa de Daniel, en una remera o en un muñeco colgado en el auto. Los Maneki-neko (gatos de la suerte) que aparecen diseminados por cada espacio físico que ocupan los protagonistas hasta los imanes de Mafalda en la heladera de Andrea. Hasta las referencias a lo sagrado y religioso: un Gauchito Gil en el kiosco y las cruces en la oficina de la directora de la escuela de Lola, interpretado por una genial María Rosa Fugazot. Los objetos tiene un sentido armónico en la composición de los cuadros pero también simbólico y nada está puesto al azar.

Pero más allá de su fortaleza visual, el estilo no permite que se robe el sentido de la película. El del título, el cual alude a muchas invisibilidades femeninas: la falta de la madre en la vida de Lola y sufre en silencio por su ausencia, la chica que aparece detrás de ese video viral que los morbosos usuarios no dejan de consumir, una hija que reclama atención a un padre más obsesionado en una mujer que en cuidar de ella o ese novio que se pone celoso por que su novia interpretará a Calígula en el teatro y la trata de «gato». Un universo complejo que aparece configurado detrás de cámaras que registran todo: desde quien entra y quien sale de un edificio hasta una audición de tres minutos para una obra de teatro, un accidente casero de una niña en soledad o la intimidad violada de una joven mujer dentro de su casa.

Como en el cine del español Carlos Vermut, en Una Chica Invisible hay lugar para lo fantástico, el mundo del animé e incluso un documental sobre el ritual de apareamiento de una mantis religiosa, pero sin desconectarse del mundo real ni de la actualidad social. Así, en su ópera prima, Francisco Bendomir logra transformarse en un director para seguir de cerca, por que logra una mezcla enrarecida de realidad y comedia negra absurda con una composición hiperestilizada y un diseño de producción que resulta un espectáculo aparte.

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