Better Man: Un viaje íntimo y musical por la vida de Robbie Williams

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Este jueves se estrena en cines argentinos la peculiar biopic musical del reconocido artista británico.

Better Man no es solo una biopic más; es un viaje emocional y visual que nos sumerge en las profundidades de uno de los artistas más carismáticos y contradictorios de la música pop. Dirigida por Michael Gracey (The Greatest Showman), la película logra capturar la esencia de Robbie Williams, no solo como estrella, sino como un ser humano vulnerable, egocéntrico y en constante lucha con sus demonios.

Más allá de la particularidad de la caracterización de Robbie como un mono, uno de los mayores aciertos de la cinta son sus coreografías musicales, que combinan el estilo icónico de Williams con un toque moderno y cinematográfico. Además, la película ofrece versiones reinventadas de sus temas más famosos, como She´s The One, Angels y Let Me Entertain You, que no solo sirven como banda sonora, sino como narrativa emocional que acompaña cada etapa de su vida.

El filme no rehúye mostrar el egocentrismo de Williams, un aspecto fundamental de su personalidad. A través de escenas que oscilan entre lo hilarante y lo incómodo, vemos a un Robbie que se alimenta de la admiración del público, pero que también lucha por encontrar un sentido más allá de los aplausos. Este enfoque lo humaniza, mostrando que detrás de la fachada de estrella hay un hombre que batalla con sus inseguridades y su necesidad constante de validación.

Al igual que Rocketman hizo con Elton John, Better Man expone las miserias y demonios de Robbie Williams. La película no endulza su lucha contra las adicciones, sus problemas de salud mental o sus relaciones turbulentas. Utiliza estos elementos para construir un retrato crudo de un artista que, a pesar de su éxito, siempre estuvo al borde del abismo. La dirección de Gracey y la actuación del protagonista logran transmitir la soledad y el vacío que a menudo acompañan a la fama.

Better Man combina espectáculo y profundidad, ofreciendo una mirada íntima a la vida de Robbie Williams. Con emocionantes coreografías y versiones musicales, más y una narrativa que no teme mostrar las sombras detrás de la luz, se consolida como un retrato honesto y fascinante de uno de los íconos más grandes del pop. Si bien puede no ser perfecta, su capacidad para conectar con el público, tanto fans como espectadores casuales, la convierte en una atractiva experiencia cinematográfica.

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