Amos del Universo: cuando la nostalgia también puede reinventarse

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Este jueves, se estrena en cines argentinos, la adaptación cinematográfica del clásico personaje creado por Mattel.

Hay propiedades intelectuales que parecen condenadas a regresar una y otra vez. No importa cuánto tiempo pase. Hollywood sabe que la nostalgia sigue siendo una de las monedas más valiosas de la industria y, en tiempos donde abundan secuelas, reboots y universos compartidos, pocas marcas conservan el poder simbólico que todavía tiene He-Man.

Creado por Mattel y convertido en uno de los grandes fenómenos de la cultura popular de los años ochenta, Amos del Universo llevaba décadas buscando una nueva oportunidad en la pantalla grande. Hubo intentos fallidos, versiones animadas, como la de Kevin Smith del 2021 para Netflix, reinvenciones para nuevas generaciones y hasta aquella recordada adaptación de 1987, protagonizada por Dolph Lundgren quien hace un pequeño y gracioso cameo. Pero esta vez, bajo la dirección de Travis Knight (Kubo y las dos cuerdas mágicas, Bumblebee), la franquicia parece haber encontrado algo más interesante que simplemente explotar la nostalgia: una forma de dialogar con ella.

La película recupera todo aquello que convirtió a He-Man en un ícono para quienes crecimos viendo la serie. Eternia vuelve a sentirse como ese enorme patio de juegos fantástico donde convivían héroes musculosos, castillos mágicos, criaturas imposibles y villanos inolvidables. Skeletor, interpretado por Jared Leto, vuelve a ocupar el centro de la amenaza, mientras que personajes históricos como Duncan, encarnado por Idris Elba, o Evil-Lyn, interpretada por Alison Brie, recuperan un lugar importante dentro del relato.

Jared Leto stars as ‘Skeletor’ in MASTERS OF THE UNIVERSE.

Y ahí aparece uno de los mayores logros de la película: entiende que los personajes son parte fundamental del recuerdo colectivo. Trap Jaw, Skeletor, The Beast, el Castillo de Grayskull, la espada del poder y toda la iconografía clásica reaparecen con diseños que respetan la esencia original pero que al mismo tiempo encuentran una actualización visual convincente. El trabajo de arte y efectos especiales es posiblemente uno de los puntos más fuertes del film.

Pero Travis Knight no se conforma con replicar la serie. También intenta revisar algunos de los conceptos que rodeaban al personaje. El príncipe Adam, interpretado con mucho carisma por
Nicholas Galitzine, sigue siendo el elegido destinado a convertirse en He-Man, pero ahora la película se permite reflexionar sobre qué significa realmente ese mandato. La idea de la masculinidad, las expectativas impuestas sobre los hombres y ciertos modelos heredados aparecen incorporados desde el humor y la aventura, sin volverse un discurso pesado. Incluso Skeletor y la propia espada terminan formando parte de varios chistes que juegan con esos símbolos de poder tradicional.

La película también incorpora una idea interesante vinculada a la imaginación y la construcción de mundos fantásticos. Eternia funciona como una tierra de aventuras, pero también como una representación de la necesidad humana de crear relatos para enfrentar conflictos, miedos y desafíos personales. Esa dimensión más emocional le agrega una profundidad inesperada a una historia que podría haberse conformado simplemente con acumular escenas de acción.

Y acción no falta. Hay persecuciones, criaturas gigantes, enfrentamientos espectaculares y batallas que aprovechan muy bien la escala épica del universo. Knight demuestra nuevamente su capacidad para construir secuencias visuales dinámicas sin perder de vista a los personajes.

La música también juega un papel importante. La clásica canción (reversionada al castellano por el chileno Capitán Memo), acá se mezcla con bandas como The Cure y Queen aparecen integradas dentro de una banda sonora que mezcla aventura, fantasía y nostalgia, ayudando a reforzar ese puente constante entre quienes crecieron con la serie y quienes recién descubren este universo.

¿Reinventa He-Man? No necesariamente. Pero tampoco lo necesita. Lo que hace es algo quizás más difícil: recuperar la esencia de un clásico, actualizar algunos de sus conceptos y volver a presentar a estos personajes para una nueva generación sin perder aquello que los hizo especiales.

Amos del Universo es una aventura entretenida, divertida y con mucho corazón. Una película que entiende perfectamente el peso de la nostalgia, pero que también sabe que los héroes sobreviven cuando son capaces de adaptarse a nuevos tiempos. Y en ese sentido, el viejo grito de «¡Por el poder de Grayskull!» vuelve a sentirse tan poderoso como siempre.

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