Corpus Christi de Jan Komasa. Crítica.

Luego de postergarse su estreno en 2020, llega a los cines la película del director polaco de Hater, nominada al Óscar 2019 a Mejor Película Extranjera.

EL film compitió por el Óscar junto a Parasite.

El cine polaco vuelve a sorprendernos con un original drama, donde la religión, el perdón y el intento de redención está presente. Una parábola espiritual conmovedora pero también inquietante que se desarrolla en un pequeño pueblo de Polonia.

Protagonizada por Bartosz Bielenia, quien encarna a Daniel, un joven que nunca ha salido bien de Varsovia y que, por crímenes revelados más tarde, está en un Centro de Detención Juveníl. Pero experimenta una transformación espiritual, quiere ser sacerdote, pero esto es imposible debido a sus antecedentes penales. Cuando es enviado a trabajar a un taller de carpintería en una pequeña localidad, a su llegada se hace pasar por sacerdote y se hace cargo accidentalmente de la parroquia local. La llegada del joven y carismático predicador es una oportunidad para que la comunidad local comience el proceso de sanación tras una tragedia ocurrida en esa pequeña población.

Daniel estará realizando misas y escuchando confesiones mientras el cura residente mayor se encuentra en rehabilitación por un tiempo. Se acostumbra a ser atendido de manera lujosa por la matrona Lidia (Aleksandra Konieczna) y conoce a la gente del pueblo. La película pareciera dirigirse hacía un relato sobre la manera que va a usar para esconder su verdadera identidad, pero la trama da un giro interesante. El falso sacerdote se entera de que un trágico accidente de tráfico ha traumatizado a la comunidad, y descubre una habilidad inesperada en el cuidado pastoral mientras trata de ayudar a curar las psiques dañadas de los afligidos, incluido la bella hija adolescente de Lidia, Eliza (Eliza Rycembel). Al encontrar un aliado, comienza a tomar iniciativas impopulares como insistir en un funeral apropiado para el conductor del otro automóvil en el accidente, cuya viuda (Barbara Kurzaj) ha sido condenada al ostracismo. Esto convierte a Daniel en una figura de compasión, que atenúa su engaño y se suma a las ambigüedades morales del drama, pero eventualmente su pasado lo alcanzará.

Corpus Christi  es una película original donde la religión es un mero escape de un mundo, donde el perdón no es fácil. Un film que se apoya en la explosiva actuación del talentoso Bartosz Bielenia, pero que además reflexiona sobre la condena social y sobre quién puede reclamar la cercanía a Dios.

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