El baño del diablo: Horror psicológico y opresión en el siglo XVIII

Nuestra puntuación

En el Festival Buenos Aires Rojo Sangre se proyectó la película austriaca, última ganadora del SITGES de Cataluña.

En El baño del diablo, los austriacos Veronika Franz y Severin Fiala (Goodnight Mommy, The Lodge) presentan un relato oscuro y perturbador ambientado en la Alta Austria de 1750. La película comienza con una escena tan impactante como desconcertante: una mujer arroja a un bebé desde una cascada. Este brutal acto inicial no se explica de inmediato, dejando al espectador en un estado de intriga y desconcierto que se extiende a lo largo del filme.

La historia se centra en Agnes (Anja Plaschg), una joven que enfrenta un futuro incierto al casarse con Wolf, el hijo menor de una granjera, sin derechos de herencia y bajo el constante juicio de su suegra. Mientras su mundo se oscurece, el entorno rural refleja su creciente sensación de encierro emocional. En este contexto, Agnes encuentra una figura simbólica en la mujer infanticida del inicio, cuyo cuerpo sin vida descubre más adelante. Esta figura representa una escapatoria de su opresiva realidad, aunque el camino hacia esa liberación está plagado de dilemas morales y religiosos.

Franz y Fiala optan por no simplificar la narrativa con antagonistas obvios, exponiendo en cambio cómo las estructuras religiosas y sociales son las verdaderas fuentes de opresión. La película se convierte así en una reflexión sobre las vidas restringidas de las mujeres de la época, atrapadas en un sistema que las condena al sufrimiento.

Anja Plaschg ofrece una interpretación desgarradora, equilibrando fragilidad y fortaleza en su retrato de Agnes. Su actuación, complementada por la banda sonora que ella misma compuso, intensifica la atmósfera de tensión y melancolía que impregna el filme.

El baño del diablo combina elementos de horror psicológico y drama histórico con sutileza y, más allá de su ambientación minimalista, explora temas universales sobre la opresión, la fe y la lucha por la libertad personal. Un relato que no solo estremece, sino que también invita a reflexionar sobre las cicatrices del pasado que aún persisten en nuestra sociedad.

Compartir: