Algo viejo, algo nuevo, algo prestado: entre el pasado y el delito, un retrato íntimo de los Felpeto

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Tras su estreno mundial en la Quincena de Realizadores de Cannes, llega a los cines la nueva película de Hernán Roselli.

Algo viejo, algo nuevo, algo prestado la nueva propuesta del director argentino Hernán Rosselli, quien ya demostró su talento con Mauro (2014) y Casa del Teatro (2018). Inspirándose en una historia real, Rosselli reconstruye la vida de los Felpeto, una familia del sur del conurbano bonaerense que durante décadas manejó el negocio de la quiniela clandestina en Lomas de Zamora. Este relato, que fusiona ficción, documental y home movies, va más allá de la crónica familiar para convertirse en un testimonio complejo sobre la economía informal y las tensiones sociales que atraviesan la vida cotidiana en Argentina.

El filme se construye a partir de un fascinante ejercicio de found footage, combinando imágenes caseras grabadas en los años ’80 por Hugo Felpeto —el patriarca familiar y uno de los primeros en tener una videocámara en el país—, material de cámaras de seguridad y registros de operativos policiales. Pero lo más notable es la participación del resto de los Felpeto, quienes interpretan a sus propios personajes con sorprendente naturalidad, otorgando una autenticidad poco común al relato.

Desde la narración en off de Maribel Felpeto, hija del patriarca, la película traza un retrato íntimo y, al mismo tiempo, trágico. Maribel, mientras intenta desentrañar los secretos de su padre, también reclama a su madre que deje de ocultarle el pasado, lo que abre un abanico de temas como las disputas entre clanes quinieleros, la escalada de suicidios que afecta a estas familias y las tensiones propias de una economía en crisis permanente. La necesidad de mantener el negocio fuera del circuito bancario argentino, con cuentas en Uruguay y cajas fuertes llenas de billetes, se entrelazan con momentos más cotidianos como asados o conversaciones en una piscina.

Con una mirada crítica, Rosselli aborda las dinámicas familiares, conflictos de poder y contradicciones de una sociedad que, a pesar de su moralidad fluctuante, siempre busca formas de transgredir, exponiendo los dilemas éticos y las consecuencias de estas decisiones, pero también explorando las relaciones afectivas y sexuales de Maribel, unidas al contexto opresivo de su entorno.

Así, Algo antiguo, algo nuevo, algo prestado consigue un interesante balance entre la reconstrucción de la historia, el drama individual y la crítica social. Rosselli consigue una película que no solo narra una narrativa local, sino que promueve la reflexión sobre una Argentina cambiante, en la que las relaciones familiares se encuentran en conflicto cuando surgen las herencias de la ilegalidad y la carga de los cariños.

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