El Peso del Talento de Tom Gormican.

Este jueves se estrena en cines argentinos la película protagonizada por Nicolas Cage y Pedro Pascal.

Si hay algo que faltaba Nicolas Cage, era hacer una película donde hace de si mismo. Era obvio que, dado el consumo irónico que se ha instalado sobre su figura, la película debería ser una comedia y no un drama que tan bien a sabido protagonizar (Adios A Las Vegas o Pig); ni una película de acción, donde tan bien se ha destacado (Mandy, Contracara, La Roca). Por eso, la actualidad de Nick indicaba que la interpretación de si mismo debía dirigirse hacia el plano humorístico, sino no era lo mismo para quienes seguimos su carrera. Y que mejor que acompañado con la presencia del ascendente actor chileno, Pedro Pascal para formar la explosiva dupla de El Peso del Talento.

El film traza un paralelo entre el Nicolas Cage ficción con el Nicolas Cage de la vida real. A nivel profesional, se encuentra vagando de estudio en estudio, acosando director en busca de un papel que lo catapulte de nuevo en la cúspide hollywoodense (aquella que le dio el premio Óscar por Adios a las Vegas o lo valoró por su rol en Corazón Salvaje, Educando a Arizona y Hechizo de Luna, entre otras). A nivel íntimo la cosa tampoco está muy bien: divorciado, en crisis con su hija adolescente (a la que pretende hacer ver películas suyas todo el día), con deudas impagables por su estilo de vida, al punto de deber 600 mil dólares al hotel Sunset Tower en el que se hospeda.

La oportunidad de saldar sus deudas le llega cuando su agente (Neil Patrick Harris) le informa que un millonario español fanático, llamado Javi Gutierrez (Pedro Pascal) está dispuesto a pagarle un millón de dólares por participar de una fiesta de cumpleaños en la paradisíaca zona de Mallorca. A pesar de no ser lo que pretende, Nick acepta el trabajo, pero la intenciones del millonario no son solo contar con su presencia, quiere que lea un guión suyo, con Nicolas Cage como protagonista. Pero Javi también está siendo investigado por dos agentes de la CIA (Tiffany Haddish e Ike Barinholtz) por tráfico de drogas y de armas. Lo que sigue a partir de ahí es una sátira de acción que pondrá a Nick en una encrucijada: traicionar a Javi, con quién se encariñó y armó un vínculo de complicidad; o desarmar la red criminal que el español parece encabezar.

De esta forma, con Nick Cage en modo autoparodia, El Peso del Talento se transforma en una buddy movie donde la estrella principal no solo es Cage, también Pedro Pascal se luce como el fan millonario del actor. Bien acompañado por Tiffany Hardish y Ike BArinholtz (nos hubiese gustado un poco más de ellos pero las estrellas son la dupla principal), el film serpentea por la comicidad y las referencias al cine de Nicolas. El modo en que aborda la trama le permite construir momentos desopilantes de burla a este tipo de películas, como la «perspectiva paranoide» donde los protagonistas drogados con ácido nos entregan una de los mejores pasos de comedia de los últimos años. Al igual que los divertidos momentos del Nick Cage antiguo (el de la época de Corazón Salvaje, rejuvenecido por efectos digitales), que permanentemente motiva al Nicolas Cage actual.

En El Peso del Talento hay creatividad, frescura y entretenimiento.También las clásicas sobreactuadas morisquetas y exagerados movimientos corporales de Nick Cage para el deleite de sus fans, pero se le suma la pasión que Pedro Pascal le imprime al personaje de Javi; ambos se potencian para entregarnos una de las mejores comedias del año. Una película donde se nota que ambos actores la pasaron bien y se palpa el espíritu «made between friends» (producto hecho entre amigos), que transmite las mismas sensaciones que entregaban las últimas entregas de Arma Mortal, donde la química entre los personajes se percibe en cada escena.

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