Enola Holmes de Harry Bradbeer. Crítica

En el día de ayer se estrenó la esperada película que narra las aventuras de la hermana del mítico detective Sherlock Holmes.

Henry Cavill, Millie Bobby Brown y Sam Claflin protagonizan Enola Holmes, la nueva producción de Netflix.

Anunciada con bombos y platillos llegó a la plataforma streaming Enola Holmes, protagonizada por la estrella de Stranger Things, Millie Bobby Brown. Basado en el primer libro de la escritora Nancy Springer, El Caso del Marqués Desaparecido, la cinta narra las aventuras de la adolescente hermana del detective inglés luego de la desaparición de su madre, Eudora (Helena Bonham Carter), dejando algunos rastros para que solo ella pueda localizarla. Pero no será tan fácil la misión, sus hermanos Mycroft (Sam Claflin) y Sherlock (Henry Cavill) tendrán otros planes.

Debido a que la joven fue educada por su madre en el gran caserón en soledad, pero en total libertad y alejada de los condicionamientos y las reglas sociales, deciden inscribirla en la escuela de buenas modales dirigida por la autoritaria Miss Harrison (Fiona Shaw). Por eso Enola decide fugarse y salir en busca de su madre, pero en el camino conocerá Tewksbury (Louis Partdridge), un joven Lord que quiere escapar de su vida planificada para vivir su propia aventura.

Antes de empezar a hablar puntualmente de Enola, voy a contar que me gustan las películas de zombies, y haciendo un repaso sobre la filmografía me preguntaron que me había parecido Guerra Mundial Z, protagonizada y producida por Brad Pitt. Lo primero que dije fue: Me gustó pero es un festival de primeros planos del actor en el cincuenta por ciento de la película e hizo que me pierda un poco el desarrollo de la historia. Uno puede entender que tener la presencia de una belleza reconocida mundialmente empuje a que tratemos de que aparezca siempre en escena. «Démosle a Hollywood lo que Hollywood quiere» dice Cliff Both en Once Upon a Time in Hollywood. Por eso, si está Brad Pitt en escena, es lógico que quieras meter muchos primeros planos del actor, pero en su medida justa y con un propósito, sino atenta contra el producto final.

¿Qué quiero decir? Que en Enola Holmes pasa lo mismo, la construcción del personaje es el marco ideal para el lucimiento personal de Millie Bobby Brown y el director aprovecha a fondo su carisma. Al igual que en su produción más famosa, Fleabag, Harry Bradbeer apela al recurso de romper la cuarta pared. Lo que permite que la famosa Eleven sea la figura exclusiva de casi todos los planos, con sus gestos y miradas características. La cámara funciona como una herramienta de conexión para los espectadores pero principalmente para los fans de la joven actriz. Pero por momentos abusa de los mismos y termina atentando contra el resultado final.

La ambientación de una Inglaterra convulsionada por los cambios políticos y sociales de 1884, en plena reforma electoral, es el espacio para mostrar el lugar de la mujer en esa sociedad. Así, la película explora los mandatos sociales y la opresión a la que eran sometidas. Eudora luchaba contra eso y su hija Enola le seguirá su camino para poder ella decidir sobre su futuro, la premisa fundamental de la película.

La historia del Marqués sirve para que Enola comience a experimentar el primer deseo por el sexo opuesto. Pero también para recordar, a modo de flashback, las enseñanzas de su madre en torno a como manejar las relaciones con los hombres. El marques, a diferencia de el mundo masculino que rodea a Enola, es distinto a los demás, es un joven sensible y vulnerable, que ve la vida de la misma manera que ella.

Enola Holmes es una entretenida historia de aventuras que seguramente tenga sus continuaciones (tiene seis libros publicados). Un film que apunta a los más jóvenes con el mensaje esperanzador de «uno es dueño de su vida y puede decidir sobre su futuro» y seguramente ese público la vea mil veces y la disfruten, sobre todo por la presencia de Millie Bobby Brown. Pero que, para quienes ya tenemos nuestros años encima y somos un poco más pesimistas, seguramente digamos: «Si, seguro. Como si fuera tan fácil» y nos pongamos a reflexionar sobre Pienso en el Final, la última película de Charlie Kaufman.

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