Jurassic World: Dominio de Colin Trevorrow.

Este jueves llega a los cines argentinos, una nueva entrega de la franquicia jurásica creada por Steven Spielberg.

Cerca de cumplirse 30 años del día en que Steven Spielberg nos hizo creer que la posibilidad de revivir dinosaurios era posible, vuelve una nueva entrega de Jurassic World. En el medio, tuvimos dos secuelas directas de la original, que no estuvieron a la altura de la original. Tratando de recuperar una franquicia que venía alicaída, catorce año después, llegó Jurassic World de la mano Colin Trevorrow con un gran presupuesto que revitalizó a los dinosaurios en el cine y los presentó como un digno entretenimiento con mucha más aventura, pero presentando nuevas criaturas. La segunda parte que le siguió, El Reino Caído, esta vez dirigido por el español J. A. Bayona. estaba al mismo tono y repetía mismos conceptos que su anterior, por lo cual la franquicia daba la sensación de quedarse sin ideas y se tornaba repetitiva. Por eso, para el cierre y con la intención de hacer algo distinto (como si eso fuera posible), se recurrió a la vuelta de los protagonistas estrellas de la primera entrega, Sam Neill como el Dr. Grant y Laura Dern como Ellie.

Chris Pratt vuelve a protagonizar Jurassic World.

Jurassic World: Dominio comienza con una exposición de noticias que pone al público al día sobre cómo los dinosaurios ahora son libres para vagar por el mundo y donde también presenta a la megacorporación BioSyn. Si bien sirve para contextualizar, en su mayoría funciona como un resumen de Fallen Kingdom; pero también presenta dos historias diferentes que tienen mucho más en común de lo que inicialmente se nos hizo creer. La primera trae de vuelta a los personajes clásicos de Jurassic Park, el Dr. Grant y Ellie; la otra a los personajes de Jurassic World, Owen Grady (Chris Pratt) y a la Dra. Claire Dearing ( Bryce Dallas Howard) tratando de hacer las paces con el mundo que ayudaron a crear y darle un lugar seguro a Maisie Lockwood (Isabella Sermon), la chica clonada que adoptaron ilegalmente después de los eventos de El Reino Caido. Las intenciones de la megacorporación no son las mejores y lo que empezó como un experimento para destruir a la competición se les fue de las mano, necesitando a la niña para frenar a una plaga de langostas gigantes que azotan las plantaciones.

Esta tercera entrega de Jurassic World nos lleva a un mundo completamente nuevo, con muchos escenarios y conceptos diferentes que nunca antes se habían visto en la franquicia Jurassic. Desde montañas nevadas de Sierra Nevada hasta las calles pobladas de la isla de Malta y el denso valle de BioSyn situado dentro de las montañas Dolomitas de Italia. Los dinosaurios son libres en nuestro mundo, tratando de sobrevivir, y los humanos se están adaptando a este conjunto de circunstancias en constante cambio. En el medio, hay tráfico ilegal de dinosaurios en los mercados negros y suele sucede cuando los dinosaurios causan estragos en las calles de las ciudades; este es un mundo Jurásico completamente nuevo.

Pero dentro de lo novedoso del contexto, la película carece de sorpresa a la hora de plantear las secuencias de acción y en los personajes. Intenta transformarse en una película de aventuras donde la verdadera amenaza dejaron de ser los dinosaurios, ya que esta vez cobra mucha fuerza el concepto del humano como enemigo. En las entregas anteriores siempre la acción se desarrollaba con los protagonistas escapando de las gigantes bestias y a los humanos como un enemigo que poco puede hacer ante el poder de los dinosaurios. En ese tono, aunque tiene algunas escenas de persecución con las criaturas, son repetitivas y no presentan nada nuevo en relación a las entregas anteriores (solo se destaca la persecución por las calles de Malta).

La vuelta de las estrellas principales de Jurassic Park poco pueden hacer para remontar una franquicia que parece desgastada. Aunque intente plantear un escenario nuevo, Jurassic World: Dominio es una superproducción que disfrutarán quienes quieren ver a los dinosaurios en pantalla, pero que no tiene más que ofrecer. Como siempre, intenta generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente y le agrega un tema de actualidad, como la manipulación genética de alimentos, pero lo hace de manera forzada. En ese plano, vuelve a presentar codiciosos villanos pero algunos son ridículos y demasiado estereotipados; lo que, sumado a su carencia de sorpresas, hacen de la película una experiencia que solo sirve para pasar el rato y pronto quedará en el olvido.

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