Llega a los cines nacionales, la película francesa para la familia que narra las aventuras de dos hermanos y un pequeño león.
Historias donde un animal, ya sea un cachorro de león, una orca o un delfín, se convierten en el mejor aliado de la infancia se han hecho muchas y de variada calidad. Pasando por clásicos del cine como el medio metraje de 1953, Crin-Blanc de Albert Lamorisse, El corcel negro, Mi Amigo Flipper, la maravillosa Kes de Ken Loach (mi preferida); o Paddington más cercana en el tiempo, hasta algunas pocos conocidas pero igualmente emotivas como la película rusa Celestial Camel. Es una fórmula que funciona con los chicos pero que también tiene aceptación con el público mayor, sobre todo cuando las mismas son, comos estas mencionadas, hechas sin animación en el medio, solo con personajes reales. En esa misma línea, llega la película francesa dirigida por David Moreau.

La historia comienza cuando un cachorro de león traficado, escapa del aeropuerto en pleno tránsito. Perdido en una pequeña ciudad francesa encuentra refugio en la casa de Inès y Alex, dos hermanos de 12 y 15 años. Ambos sufren por la pérdida de su madre y son cuidados por su madrastra en ausencia de su padre. Víctimas del bullying y el acoso escolar, a los hermanos se les ocurre llevar a King de vuelta a África. Desafortunadamente, los agentes de aduanas que los siguen no facilitan su misión. Pero pronto, Max, el abuelo que solo han conocido dos veces antes, se une a su aventura, y a partir de ese momento, comenzarán la misión de llegar al otro continente.
A pesar de no estar a la altura de las películas antes mencionada, King: Regreso a Casa es fiel a la tradición y sigue al pie de la letra la estructura de las mismas. Tiene momentos emotivos, dramáticos y divertidos. Genera empatía con el espectador gracias al carisma de la dupla protagónica (sobre todo de Lou Lambrecht como Inés), la ternura del animal y el aporte humorístico del abuelo, interpretado por el experimentado Gérard Darmon (Betty Blue). Sin ser demasiado pretenciosa solo trata de entretener apuntando al público más chico y ahí es donde mejor funciona, transformándose en una buena alternativa para una salida familiar al cine.