Martín Edén de Pietro Marcello

Llega a los cines la multipremiada película italiana basada en el cuento semiautobiográfico del celebre escritor norteamericano, Jack London.

Luca Marinelli se pone en la piel de Martín Eden en la película de Pietro Marcello.

Antes de poder convertir definitivamente la escritura en un pasaporte válido para salir de la pobreza, Jack London probó toda clase de oficios. El autor de Colmillo blanco fue buscador de oro, marinero, vagabundo, operador de enlatado, contrabandista, ostrero, periodista pugilístico e incluso admirador en exceso de los talentos ajenos ya que los rumores de plagio sobrevolaron con frecuencia algunos episodios de su trayectoria. Tuvo tantas experiencias intensas y salvajes como historias caben en las páginas de los libros, pero su apasionamiento desmedido por la palabra, su metódica forma de emplearse con la máquina de escribir y su reveladora ambición por el dinero aceleraron la progresión de su triunfo hasta convertirlo en un autor respetado y uno de los más aclamados durante el primer tercio del siglo XX. Toda su historia la ha plasmado en la literatura en su cuento semiautobiográfico Martín Edén, el cual Pietro Marcello, conocido por su estilo documental híbrido dentro del cine moderno, llevó al cine en su primer largometraje narrativo completo.

Martin Eden (Luca Marinelli) se inspira para hacerse novelista, luego de un encuentro casual con la sofisticada y rica Elena (Jessica Cressy). El joven marinero vive en la pobreza pero un día defiende a un a un acaudalado muchacho del ataque de un hombre y en agradecimiento, este lo invita a su mansión. Allí la conocerá a Elena, quien se convertirá inmediatamente en el objeto de sus apasionados afectos y en un símbolo de estatus que Martin aspira alcanzar. Siguiendo sus nuevas obsesiones sociales y literarias, Martin abandona rápidamente a sus amigos y las raíces de la clase trabajadora, pero finalmente experimenta un despertar político que desencadena otro cambio en él.

La obra de Marcello rezuma connotaciones socioeconómicas con seriedad y conmovedora reflexión. En este caso la cautivante persecución de ese sueño por parte de Martin se traslada a las costas de Nápoles en lugar del sueño americano como la novela original. Igualmente logra mantener un entorno de época que permite que Martin Eden se desarrolle de forma natural y libre, incluso con un extenso tiempo de ejecución (129 minutos), nunca falla ni se estanca. El viaje de Martin puede mirar hacia ese pasado, pero es un reflejo de las ideologías fascistas que han resurgido durante la última década. La sensación de cambiar de ideología azota la pantalla dentro de un paisaje tan hermoso, pero hay una aguda sensación de realismo de la época en las personas que rodean a Martin, logrando transmitir esa sensación sombría de cómo el pasado puede repetirse.

Nominado en múltiples festivales por su actuación, el desempeño principal de Luca Marinelli está más allá de la comprensión. El actor italiano de Ricordi? puede no ser una cara familiar para muchos, pero a este papel le imprime tanta pasión en su lenguaje corporal que se siente genuino y triste. A la vez que le va imprimiendo coherencia en la transformación del personaje del soñador joven del principio hasta el pesimista y angustiado genio en el que se transforma en el final.

Más eficaz es la embriagadora combinación de varias referencias cinematográficas que informan su estilo visual. Los anacronismos y la textura granulada recordarán a Lazzaro Felice o clásicos de Bertolucci. De la misma forma a la cruda nostalgia del Hollywood de los años 70 y 80, incluido Once Upon a Time in America, que junto al uso lúdico de imágenes de archivo y la coloración en algunas escenas nos remontaránn a múltiples clásicos de Goddard.

Pero aunque Martin Eden absorbe todas estas influencias, logra conservar su fuerte sentido de sí mismo; logra una energía y un estilo extraordinario que lo convierten en una reelaboración de la novela de Jack London que Pietro Marcello transforma en un mosaico texturizado de ficción, experimentación formal y etnografía poética, tan suntuosa en su narración como mordaz en su crítica política.

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