Nasha Natasha de Martín Sastre. Crítica

De los estrenos más esperados en la plataforma Netflix, el documental que sigue la gira de Natalia Oreiro por Rusia en el 2014.

¿Como Iúdica llegó a conducir un programa de televisión? ¿En que momento Viviana Canosa se convirtió en periodista? y ¿Cómo es que Natalia Oreiro tiene tanto éxito en Rusia?. Preguntas que parecen no tener respuestas ni explicación. Bueno, por lo menos una ya tiene respuesta y nos la da el documental Nasha Natasha, ayuda a entender como la ex paquita de Xuxa pudo lograr aquello que Sampaoli no pudo, aún teniendo al mejor jugador del mundo, tener éxito en las tierras de Vladimir Putín.

El documental comienza con un tren circulando por los fríos paisajes rusos. El grito de los fans se escucha de fondo, ella aparece en el escenario con vestimenta típica rusa. Natalia Oreiro es dueña del escenario y el griterio es atronador, la puesta en escena es monumental, es la ídola de la multitud en un gigantesco estadio. Pero ¿Cómo fue que la artista llegó a ser tan amada en tierras tan lejanas?. La respuesta la tendremos después de la mitad de la película. Durante la primera parte el documental se centra en la historia de la artista. Allí veremos sus inicios en Uruguay con testimonios de la familia y de gente que trabaja con ella. Todos destacan su sencillez, su profesionalismo y su permanente empuje y constancia.

Pero también veremos el lado débil del Natalia. La gira dura dos meses, el frío de la zona es extremo, con lo cual ella deberá afrontar la gira sin la compañía de su esposo y su hijo de apenas cuatro años. EL desarraigo, la soledad y el cansancio de los shows todo aparece presente en la cinta, pero el profesionalismo de Natalia impide que ella caiga. Esa primera parte refleja eso, con lo cual nos queda la duda de como se da el éxito en tierras rusas. A partir de testimonios de fans, que ya tocan los cuarenta años, podemos entender que el mismo se dio a partir de la irrupción de la novela Muñeca Brava, una novela que rompe el molde telenovelero, mostrando una protagonista mujer fuerte, que no se deja atropellar por el amado príncipe azul típico de las novelas, algo que pegó mucho dentro del público femenino ruso.

¿Hay sorpresas en el documental?. Si, y muchas. Veremos como Natalia sube al escenario a un grupo de fans rusas para bailar un tema de Gilda. También testimonios de su esposo, Ricardo Mollo, una persona muy reservada con su intimidad. Imágenes del casamiento en secreto en Brasil y también de ambos con su hijo, Atahualpa jugando en el hotel. Lo que muestra un costado íntimo de la artista que pocas veces vimos.

En muchos aspectos Nasha Natasha encuentra puntos de contacto con Katy Perry: Part on me cuando muestra el vulgarmente llamado lado más «humano» . El talento de Natalia Oreiro en el escenario está presente pero también un lado de la artista que no solemos ver, alejada de la celebridad musical moderna y de la vida glamorosa. El drama de las extenuantes giras en soledad, sin su hijo y su esposo, copan la pantalla y le cede lugar a un perfil de la artista poco conocido donde aparece la realidad de la estrella.

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