Oasis Knebworth 1996

Tras un estreno fugaz por pocas salas el pasado septiembre, el documental sobre las dos históricas noches de la banda de los hermanos Gallagher ya se encuentra disponible en streaming.

La historia de Oasis quizá sea la última gran historia del rock and roll como fenómeno cultural capaz de liderar y definir una era para toda una generación. Conocidos por su altanería, narcisismo y bravuconerías, los hermanos Noel y Liam Gallagher se convirtieron en íconos indiscutibles de la Cool Britannia que conquistó a Occidente en los 90´, demostrando que el talento que en ellos residía estaba a la altura de sus egos.

Sin embargo, para entender cómo una banda surgida de lo más humilde de la clase trabajadora de Manchester llegó a ser el grupo de rock más grande del mundo es necesario remontarse atrás en el tiempo.

Los 80

Los años 80 fueron el certificado de defunción definitivo de la edad de oro del capitalismo. Las enseñanzas del terror fascista, las crisis económicas del período de entreguerras (1918-1939) y el miedo que las principales potencias occidentales tenían al posible avance del comunismo soviético, actuaron como poderosos incentivos para que Estados Unidos y sus aliados europeos dieran inicio a la era del Estado de Bienestar, cuyo objetivo fue elevar la calidad de vida de la población para evitar las tragedias del pasado reciente.

No obstante, la crisis del petróleo en los primeros años de la década del 70´ fue el pistolazo de salida para una serie de problemas económicos (estancamiento, inflación, desequilibrios fiscales, problemas de endeudamiento) que no pudieron ser resueltos. Este panorama preparó el escenario para el ascenso al poder de regímenes conservadores que profesaban la necesidad de reducir el intervencionismo estatal. La principal figura de ese cambio de paradigma fue Margaret Tatcher, conocida como la Dama de Hierro y quien ejerció como Primera Ministra de Reino Unido entre 1979 y 1990.

Las transformaciones económicas y las políticas de ajuste aplicadas por Tatcher golpearon fuertemente a los sectores trabajadores, debido, entre otras cosas, al cierre de fábricas. Ciudades de fuerte impronta fabril, como Manchester, se encontraron sumidas en profundas crisis que terminaron con parte importante la población viviendo en precarias condiciones socioeconómicas. En ese árido contexto crecieron los hermanos Gallagher, unos chicos que formaban parte de los olvidados de la economía tatcherista y que pasaban las tardes robando pasacassettes.

Aquellos años no fueron sólo de penurias económicas. La Dama de Hierro motorizó un régimen sumamente conservador en lo cultural, lo que implicó toda una década de restricciones que formaron una olla a presión que finalmente explotó en los 90, dando origen a la Cool Britannia.

Los 90.

Cool Britannia fue el término para denominar esta nueva era cultural en Reino Unido y que constituye el inicio del documental Oasis Knebworth 1996. Durante sus primeros veinticinco minutos, el largometraje intenta contextualizar la hazaña de los Gallagher para darnos una idea de la magnitud de lo logrado por la banda, pero también para explicar por qué fue posible que unos jóvenes que venían de la nada misma llegaran a conquistar el mundo. «1996 fue el mejor año. Tuvimos un verano espectacular, Trainspotting, la batalla del britpop entre Blur y Oasis, la Eurocopa y al Partido Laborista a punto de llegar al poder. Todo el país estaba atravesado por una sensación de bienestar En el medio de todo eso estuvo Oasis», nos cuenta una voz en off durante los primeros compases del film.

Arte, moda, política, cine y música crearon en el Reino Unido un escenario donde lo indie se volvió masivo. En lo estrictamente musical, la batalla entre Oasis y Blur por ser la banda más grande se llevaba buena parte del centro de la atención de la opinión pública durante aquél tiempo, ocupando largos minutos de debate en el prime time de cualquier canal informativo.

Para explicarnos por qué Oasis terminó llegando a los dos shows en Knebworth, el documental subraya asiduamente, a partir de testimonios de fans, la identificación que despertaba la banda en su público. Los adolescentes y veinteañeros que seguían a los Gallagher veían en los hermanos a dos de los suyos, a dos que también supieron lo que fue crecer en los duros años 80. Pero, más importante aún, no sólo compartían origen con sus seguidores sino que las letras escritas por Noel hablaban sobre esa vida, reflejaban una serie de experiencias, sueños, deseos y ambiciones que eran las mismas de la juventud proveniente de las clases trabajadoras.

En paralelo a estas explicaciones, el inicio del documental pone en números la magnitud de lo ocurrido. Dos millones de personas llamaron para obtener alguno de los 250.000 tickets disponibles, es decir que casi el 3% de la población de Inglaterra intentó asistir al evento.

A partir de voces en off que acompañan imágenes no vistas sobre la previa y los preparativos del show, la narración deja en claro que Oasis llegó ahí por lograr ser parte de un movimiento cultural en el cual la juventud se sintió reflejada. No se trató sólo de una banda que se puso de moda, sino que su impacto trascendió lo estrictamente musical. El rock como punta de lanza de vanguardias culturales juveniles tuvo en la banda de los Gallagher su última función.

Más allá de las notorias diferencias estéticas, conceptuales y filosóficas entre el grunge y el britpop, ambos movimientos se encadenaron (Oasis sacó su primer CD el año de la muerte de Kurt Cobain) para darle al rock su canto del cisne. El continuado Nirvana/Oasis fue la última vez que las guitarras eléctricas y los riff dominaron la cultura juvenil, la última vez que fueron vanguardia. Esta situación le permite al documental adentrarse por momentos en cierto halo melancólico, al recordar a la distancia un tiempo pasado y glorioso que hoy queda lejano ante el avance de otros géneros musicales en el gusto de la cultura juvenil.

Oasis Knebworth 1996 no es sólo un documental sobre la banda de Manchester; es también un testimonio sobre el último gran destello del rock siendo el rey de la selva. Por este motivo, no llama la atención que durante la narración se mencione que estos recitales ocurrieron en la era previa a la masividad de internet, demarcando así una frontera entre un tiempo analógico que ya no volverá y uno digital que fue estableciendo sus propios parámetros, dentro de los cuales el rock ocupa, al meno de momento, un rol secundario.

En su segundo acto el documental pone en pantalla el show entero que dio Oasis, combinando imágenes de las dos noches. La música sólo es interrumpida para algún testimonio con voz en off sobre lo que vemos, pero son breves narraciones que rápidamente vuelven a dar paso a las canciones. Si bien aparecen grabaciones no vistas con anterioridad, los recitales del 10 y 11 de agosto ya estaban completos en sitios como YouTube, por lo cual el film no aporta demasiado más allá de revivir esos momentos con mejor calidad.

La participación de los hermanos Gallagher también es exigua. El testimonio de Liam aparece brevemente al final, cuando dice que esos shows en Knebworth fueron el Woodstock de los 90. Por su parte, Noel da sus impresiones a lo largo del film pero de forma muy esporádica. Quizá esto se explique por la existencia del documental Supersonic, estrenado hace pocos años (2016) y que narra con profundidad los años gloriosos de Oasis a partir del testimonio de sus protagonistas, por lo que en esta ocasión parecieran haber optado por centrarse en llevar su música a la pantalla grande y no la historia por detrás de la banda, evitando volverse redundantes con lo contado hace cinco años.

Quienes son seguidores de Oasis disfrutarán de ver los shows a partir de imágenes restauradas o inéditas, pero no encontrarán nada que no sea similar a lo que ya han visto. Para aquellas personas que no tengan tan presente la historia de la banda, el film es una buena puerta de entrada a lo logrado por los Gallagher y la importancia que tienen en la historia del rock británico. No obstante, los interesados en conocer en profundidad los entretelones de esas dos jornadas encontrarán insuficiente lo presentado en pantalla.

Oasis Knebworth 1996 es, en definitiva, una celebración de un momento histórico del rock que busca, y logra, transmitir a su audiencia el clima festivo que reinaba por aquellos años en la Cool Britannia del britpop. Un material para pasar un rato agradable y escuchar clásicos atemporales de los Gallagher.

¿Dónde ver Oasis Knebworth 1996?: Paramount +

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