El Espía Inglés de Dominic Cooke. Crítica.

Protagonizada por Benedict Cumberbatch, se estrenó en Amazon Prime la película de espionaje inspirada en una historia real en el contexto de guerra fría.

Merab NInidze y Benedict Cumberbatch se lucen en esta historia de espias ambientada en plena guerra fría.

Quedan varios meses para que finalmente se estrene la próxima película de James Bond. Entre tantas postergaciones del agente 007, existía en nosotros una necesidad por ver historias de espías de la que no nos habíamos dado cuenta hasta ver The Courier de Dominic Cooke. Pero ojo, por que no estamos ante la vorágine de acción e intriga a la que nos tiene acostumbrado los últimos films del personaje interpretado por Daniel Craig. The Courier es distinta, se puede catalogar como un retroceso retro al género o simplemente como un thriller de época con algunas sensibilidades modernas, pero inspirada en una historia real de espionaje detrás de las líneas enemigas que cambió la historia,

A principios de la década de 1960, en el apogeo de la Guerra Fría, las tensiones entre Estados Unidos y Rusia están llegando a un punto de ebullición, y ambas partes amenazan con usar sus armas nucleares. En Moscú, el coronel Oleg Penkovsky (Merab Ninidze) escribe una carta a Estados Unidos advirtiendo del deseo de su líder Jruschov de aumentar la tensión a cualquier precio. Más tarde, la oficial de la CIA Emily Donovan (Rachel Brosnahan, La Maravillosa Ms Maisel) lleva la carta a la atención del MI6 en Londres, donde el oficial comercial Dickie Franks (Angus Wright) decide asignar a un forastero común para una misión encubierta. Pronto trae a Greville Wynne (Benedict Cumberbatch), un simple hombre de negocios viajero y esposo amoroso para su esposa, Shelia (Jesse Buckley).

Al principio, Wynne usa sus habilidades para ponerse del lado bueno de los rusos mostrándoles el negocio comercial de Inglaterra. Pero luego descubre que trabajará con Penkovsky en secreto para intercambiar secretos soviéticos a cambio de la deserción para él y su familia. A pesar del miedo a ser atrapado, Wynne sigue siendo un profesional ayudando a su socio a traer planes secretos tanto al MI6 como a la CIA, mientras ayuda a evitar una crisis en curso en Cuba. Pero cuando la KGB se da cuenta de su estratagema, pone en riesgo la vida de ambos hombres.

Esta es una historia de espías muy simple, bien escrita, con sofisticación, debido a la naturaleza de su configuración de tiempo. No vale mucho para la acción, lo que puede decepcionar a aquellos que están acostumbrados a los estándares modernos del género. Pero hay algo de drama y suspenso intenso que ayudan a elevar la historia, especialmente durante la segunda mitad, cuando las cosas empiezan a ir mal. Puede que no sea tan memorable como el más reciente Bridge of Spies de Steven Spielberg, pero sigue siendo interesante y vale la pena verlo.

Una cosa que vale la pena señalar es la cinematografía, que parece sobrepasar la escala de grises en muchas escenas. Si bien las escenas exteriores en Londres y Moscú ciertamente deben tener un estado de ánimo sombrío, los colores permanecen sin vida y no son agradables a la vista. El último acto aumenta la escala de grises hasta el punto en que algunos momentos se filman en la oscuridad casi insoportable. Otra cosa extraña de esta película es la elección de la música para algunas escenas. A veces va en una dirección extraña con un sonido muy alegre y casi vertiginoso que se siente más apropiado en una comedia de Monty Python, para luego cambiar a una canción de Chubby Checker que puede provocar algunas miradas de sorpresa.

Pero si hablamos de atracción, es Cumberbatch la principal (incluso yo me acerqué al film por su protagonismo). El actor nacido en Inglaterra hace gala de su acento natural, además de su encanto e ingenio, en una atrapante interpretación como la de Greville Wynne de la vida real. La química entre el y Ninidze funciona para que entremos en sintonía como ambos personajes, con diálogos sobre la amistad y emotivos momentos, (la escena de ambos viendo el Lago de los Cisnes en el Bolshoi funciona perfecto como herramienta para reforzar el vínculo emocional de ambos).

The Courier tiene intriga, espionaje y goza de un excelso toque británico; aunque reflexiona sobre el oscuro clima político de la época, encuentra sus momentos más atractivos cuando se vuelca en contar el vínculo que se genera entre el ciudadano inglés y el ciudadano ruso, en una especie de amistad que supera cualquier barrera política e ideológica del contexto.

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