Un fantasma a su servicio: Amar en tiempos de aspiradoras poseídas

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Este jueves se estrenó en cines la ópera prima trailandesa de Ratchapoom Boonbunchachoke, ganadora de la Semana de la Crítica en Cannes.

A veces, detrás de las premisas más delirantes, se esconden las películas más sensibles. Eso es exactamente lo que propone Un fantasma a tu servicio, del director Ratchapoom Boonbunchachoke.

Sí, la idea suena absurda: fantasmas que poseen electrodomésticos, aspiradoras que tosen en medio de la noche, objetos que parecen cobrar vida. Pero lo que empieza como un juego casi absurdo rápidamente se transforma en algo mucho más profundo.

La película se estructura a partir de pequeñas historias que se entrelazan. Desde un joven que descubre que su aspiradora está poseída por un espíritu, hasta el fantasma de un obrero muerto que lleva a la crisis de la fábrica donde trabajaba, hasta el relato central: un hombre que, tras la muerte de su esposa, se encuentra con ella… dentro de otra aspiradora.

Ese punto de partida —tan extraño como fascinante— abre la puerta a un relato que habla del duelo, de la soledad y del amor en todas sus formas. Porque en el fondo, la película no trata sobre fantasmas, sino sobre vínculos: sobre lo que queda cuando alguien ya no está, sobre la necesidad de seguir conectando con el otro, incluso desde lo imposible.

También hay lugar para pensar los cuerpos y las identidades, con personajes que desafían las normas familiares y sociales —desde la homosexualidad hasta los afectos que escapan a toda lógica— en un mundo que no siempre está dispuesto a aceptarlos.

Visualmente colorida; extraña, tierna y profundamente original. Con un tono que oscila entre el absurdo, la comedia y la melancolía, la película recuerda por momentos al universo del francés Quentin Dupieux, donde lo ridículo convive con lo existencial. Pero lo que realmente la sostiene es su sensibilidad. En medio del delirio, aparece una pregunta muy humana: ¿cómo seguimos adelante cuando el amor persiste, pero el otro ya no está?. Extraña, tierna y profundamente original.


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