El Colapso de Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins y Bastien Ughetto. Crítica.

Desde Francia aparece una de las mejores series del año, ideal para reflexionar sobre el contexto social actual y una advertencia sobre las consecuencias de un posible colapso global.

Un colapso económico y ambiental se acerca, es inevitable y las consecuencias ya se empiezan a sentir. Con esa simple premisa El colapso nos sumerge en un asfixiante tour de france filmado en plano secuencia de no más de 20 minuto por capítulo sobre las consecuencias que genera en la sociedad un posible colapso mundial. Sin explicar porque se produce, ni cual es el motivo real del mismo, aunque algún tipo de explicación ensaya en el capitulo final. El Colapso comenzó a emitirse en Francia a finales del año pasado en Canal+, pero Filmin (la pueden conseguir dando vuelta por internet sino tienen la plataforma), la ha relanzado recientemente aprovechando la pandemia de covid-19 y las consecuencias económicas a nivel global que estamos sufriendo.

La serie no tiene una trama lineal, son ocho capítulos de no más de veinte minutos (solo uno pasa ese tiempo, 27 minutos). En cada uno de ellos se presenta un escenario de una Francia que entra en un colapso civil. El primero de ellos nos ubica en un supermercado, donde comienza a notarse el desabastecimiento de algunos productos esenciales (Para que los argentinos se sientan identificados, uno de los productos que escasean son los tampones). El segundo nos traslada a una gasolinera, donde veremos una batalla entre civiles por el combustible. Esos dos primeros se centran en conflictos de personas que tratan de hacerse de bienes esenciales para poder sobrevivir.

Algo que parece no faltarle al protagonista del tercer capítulo, llamado El Aeródromo. En el que vamos a seguir a un millonario empresario, cuyo seguro le avisa que tiene un avión la va a llevar a un lugar exclusivo para quienes hayan pagado para ello. El tema es que debe estar en quince minutos ahí, sino no podrá ser salvado del colapso. El individualismo y el desprecio por el otro del sujeto muestra lo más perverso de la condición humana, de un personaje que se preocupa más por llevarse un cuadro original de Van Gogh que en ayudar a una amante o a su chofer y que es capaz de cualquier cosa con tal de salvarse.

El cuarto, La Aldea, es quizás el más interesante en cuanto al trato que da sobre los diferentes comportamientos de un conjunto de personas que llegan a una comunidad que le proveerá de todo lo necesario para poder sobrevivir a cambio de realizar táreas y entregar sus víveres. Pero la paranoia y la desconfianza sobre lo que va a decidir el consejo si aceptan a todas las personas que se acercaron a la aldea, hace que todo se desmadre y todo termine de manera trágica.

A medida que transcurren los capítulos nos vamos acercando al día del colapso. En el quinto ya vemos la consecuencia de la falta de agua para enfriar una central nuclear y el peligro latente de una explosión. En este capítulo veremos como un grupo de científicos hacen lo imposible para que la central no explote, incluso poniendo en riesgo sus vidas. La misma solidaridad se ve en el sexto, quizás el más triste y dramático de todos. Un joven solo en una residencia geriátrica lucha para que unos ancianos abandonados puedan sobrevivir, mientras el resto de empleados lo dejan sin suministros ni alimentos para poder huir hacia una salvación.

El más largo es el séptimo, se llama La Isla y lo llamativo es que casi toda la acción se desarrolla arriba de un velero que marcha a través del mar hacia una isla donde la mujer protagonista será salvada del colapso. Una concepción muy similar al tercero, pero la diferencia es que se trata de una mujer y aparecen actitudes diferentes en cuanto a la solidaridad con el otro. El aprovechamiento del plano secuencia al máximo, llegando incluso a meterse adentro del agua y no detener la cámara.

Para el final queda el discurso de advertencia que funciona como un ensayo para entender los motivos del colapso que está por llegar, explicado por un científico ambiental que, junto a grupo de activista, irrumpen en un programa televisivo de debate en el que se encuentra la ministra de medio ambiente francesa. Ahí veremos el rol de los medios, como operan en pos de tener una primicia o generar impacto, así como también vemos como los políticos manipulan a la sociedad con discursos que solo cuidan los intereses de grandes capitales, sin pensar en el riesgo que eso conlleva a la humanidad y al planeta tierra.

El año pasado Years and Years nos trajo una mirada sobre la crisis social a nivel global y nos invitaba a reflexionar sobre el viraje a la ultraderecha en Europa y la política xenófoba de Donald Trump, las consecuencias del calentamiento global y el peligro nuclear, hasta la flexibilización laboral extrema. El Colapso parece ser una continuación apocalíptica y pesimista que refleja las posibles consecuencias de un estallido. Veremos al ser humano en situaciones críticas, al borde de la desesperación, como una advertencia sobre los riesgos de un colapso global donde va a ser necesaria la responsabilidad colectiva o la humanidad acabará autodrstruyendose. (Cualquier coincidencia con el contexto actual es mera casualidad?).

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