Another Round de Thomas Vinterberg. Crítica.

Se estrenó en Netflix la nueva película del aclamado director danés ganadora del Óscar como Mejor Película Extranjera y Mejor Director.

Mads Mikkelsen se posiciona firma como candidato a los premios más importante por su actuación en Another Round.

Había que esperar que lleguen las vísperas de las fiestas para que llegue el mejor regalo de este nefasto año, la nueva película de Vinterberg. Para colmo con una película donde las bebidas alcohólicas son las grandes protagonistas, invitada fundamental en la mesa de casi todas las familias. Pero ¿cómo es que se puede hacer una película sobre el alcohol sin caer en los típicos dramas sobre las adicciones o en una comedia de reviente?.

El director danés lo logra contando la historia de cuatro profesores de un instituto educativo de Dinamarca que se embarcan en un experimento sociológico que consiste en vivir siempre con una graduación alcohólica de 0,5 % en sangre. Después de ocho años de haber trabajado juntos en la maravillosa The Hunt, Vinterberg se vuelve a juntar con el actor Mads Mikkelsen quien compone a Martin, un profesor de historia de mediana edad en medio de una crisis existencial debido a un rutinario matrimonio, un trabajo aburrido y proyectos personales inconcluso.

Junto a Tommy (Thomas Bo Larsen), Peter (Lars Ranthe) y Nikolaj (Magnus Millang), sus tres compañeros, en una noche de catarsis deciden llevar adelante un experimento de basado en una supuesta teoría del psiquiatra noruego Finn Skårderud de que “el hombre nace con la mitad por mil de muy poco en la sangre”.  En la superficie, estos viejos compañeros de bebida parecen estar viviendo una versión del Sueño Danés con sus trabajos respetables, familias aparentemente felices y hogares cómodos en hermosos suburbios costeros. Pero detrás de ese ficticio telón existe una historia de dramas y frustraciones, de rutinas, de nostalgias juveniles potenciada por los estudiantes de la escuela a punto de egresar,

Más allá del grupo sobre el que gira la historia, la bebida es la gran protagonista, y Vitenberg no tiene concesiones a la hora de abordar las influencias del alcohol en la sociedad. Está en todos lados: en esos jóvenes que viven su último año escolar y en loss profesores cuya vida parece haber perdido el brillo de años atrás; así como también en cada encuentro social o charlas sobre problemas de pareja o personales. Pero lo que parece ser una celebración del alcohol no es más que una mirada sobre su uso como como herramienta desinhibidora pero destructiva a la vez. Por eso el espíritu eufórico, alegre y anárquica que tiene por momentos se contrasta con el drama cuando la bebida ya hizo efectos de más y el mundo irreal producido por el efecto del alcohol ya no está más.

Para lograr esos contrastes la pantalla se llena con brillantes colores veraniegos, destellos de lente difusos y trabajos de cámara giratorios portátiles. Mezcla con montajes de archivo de líderes mundiales borrachos que le dan fuerza a ese tono ligero e irreverente. Incluso el giro más oscuro de la trama de la película, que involucra una muerte y un funeral, se transmite con estilo en un montaje conciso de tomas sin palabras. 

Another Round es una tragicomedia polémica, transgresora y alegre sobre el alcoholismo social y el hedonismo de la clase burguesa, pero a la vez es una profunda reflexión sobre la amistad, la familia y la pérdida del espíritu juvenil. Un film que se ve influenciado por la persuasiva actuación de Mads Mikkelsen, que nos hace ver que en la actualidad estar borracho es la salida más rápida del aburrimiento y de las frustraciones personales, pero que cuanto más grandes sean estas no alcanza el 0,5% recomendado para taparlas, por eso se aconseja «beber con moderación».

  • Aclaración: está crítica fue escrita a fines de 2020, en el momento de su visionado.
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