Apollo 10 1/2: Una Infancia Espacial de Richard Linklater.

Se estrenó en la plataforma Netflix la nueva película del director de Escuela de Rock, Boyhood y de la Trilogía Before.

Luego de tres años sin estrenar una película (Where’d You Go, Bernadette? había sido la última), Richard Linklater vuelve al ruedo. Pero no en el clásico formato de ficción real a la que nos tiene acostumbrados, sino que vuelve con una película animada, utilizando la técnica del rotoscopiado, que se basa en dibujar sobre imágenes reales ya filmadas. La misma que utilizó en Despertando a la vida del 2001 y en Una mirada a la oscuridad, basada en la novela homónima de Philip K. Dick.

En un guión escrito por el propio Linklater, Apolo 10 1/2 cuenta la historia de un niño llamado Stanley, a quien la NASA recluta para hacer un alunizaje de prueba previo a la llegada del hombre a la luna en 1969. La trama de la vida de un niño de 9 años y su vivencia con respecto a la llegada del hombre a la luna, es solo la excusa de Linklater para transportarnos a un relato nostálgico y fresco sobre la vida cotidiana en aquellas épocas. Primero vamos conociendo a la numerosa familia de Stan, a su vecindario en los suburbios de Houston, a su escuela y a su entorno en general, para luego abordar, guiados por la voz de un narrador (Jack Black), el contexto histórico de la carrera espacial, la guerra en Vietnam, el cine, la televisión, la música y otras expresiones de finales de la década de 1960.

Richard Linklater ya ha mostrado un manejo sublime del enfoque de un protagonista joven que es el producto de su interacción con las situaciones que lo rodean en Boyhood (2012) e incluso en su famosa trilogía Before (1995-2013), colocando matices en sus protagonistas de acuerdo con sus vivencias pasadas. Por ello, no sorprende el tono ameno y la versatilidad con que maneja esta nueva cinta, plagada de algunos prejuicios tontos de la época y entrañable para narrar las memorias autobiográficas de un niño de diez años que, como cualquier persona de su edad, vive despreocupado de los problemas de los adultos.

El director propone un paralelismo entre la misión que llevó a Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins a la conquista de la Luna (Apollo 11) y la supuesta misión que lleva a Stan de manera solitaria al mismo punto, como una herramienta que sirve para entender que aquel hecho es solo la vía para expresar los sueños de todo niño de aquellos años, donde se nota cierta influencia en la icónica serie Los años maravillosos (The Wonder Years, 1988-1993), no solo por el momento histórico en el que se desarrolla la historia sino también en la identificación que uno puede hacer de Stan con Kevin de Fred Savage. También utilizando el mismo recurso de narrador adulto para asignar una impronta reflexiva a las anécdotas, sin que ello suprima los momentos graciosos a una historia sencilla pero auténtica.

Siempre acompañado con una banda sonora de lujo, Apollo 10 1/2. Una Infancia Espacial es la forma que encontró el director de homenajear todo lo que marcó su infancia, desde sus abuelos, sus padres hasta la música, las series y las películas que lo han marcado artísticamente. Un gran ejercicio nostálgico ara aquellos que han vivido la época, pero también un repaso excepcional de unos convulsionados años, de prolíficos cambios para la historia de la humanidad vistos desde la tierna e inocente perspectiva del niño que fue Linklater.

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