Petite Maman de Celine Sciamma.

Luego de participar en el Festival Internacional de Mar del Plata, llegó a la plataforma Amazon Prime la nueva película de la directora de Retrato de Una Mujer En Llamas.

Nelly (Joséphine Sanz) tiene ocho años cuando muere su abuela. Su madre, Marion (Nina Meurisse), tiene treinta y un años. A la edad de Nelly, Marion había jugado en el bosque, construyendo un fuerte entre los árboles en el que esconderse. Su madre la lleva a la casa de su infancia, para limpiarla y ponerla a la venta. Analizando viejos anuarios, diarios y juguetes en armarios ocultos, Nelly escucha lo que luego dice que son «sólo historias» de cómo había crecido su madre. Una mañana, se despierta y descubre que su madre se ha ido temprano en la mañana, ya que la casa es un recordatorio demasiado fuerte de su dolor. Hasta que un día, mientras Nelly juega en el patio de la casa, se encuentra ante un fuerte similar al que su madre recordaba haber construido.

Allí conoce a una chica de su misma edad llamada Marion (Gabrielle Sanz). Rápidamente las dos chicas se hacen amigas, corren a través de las lluviosas hojas otoñales y comparan sus cereales favoritos, Nelly se une a ella para jugar todos los días, aunque a Marion no se le permite salir con frecuencia. Pero todo lo bueno llega a su fin, y Nelly no estará en la casa por mucho más tiempo; una fiesta de pijamas final, con panqueques y risas donde las revelaciones salen a la luz, en un «giro» obvio desde el principio. Hija y madre se vinculan a través de historias del pasado trasladadas al presente para hacer que Nelly viva en primera persona las «historias» que su primogénita le había contado.

Las gemelas Sanz protagonizan la nueva película de Celine Sciamma

Con un premisa que roza lo fantástico, Celine Sciama vuelve a reflexionar sobre la maternidad y sus diferentes etapas en el vínculo madre-hijos. Aunque esta no es la primera vez que escribe sobre el tema, ya que dentro de los muchas problemáticas del universo femenino que toca Retrato de una dama en llamas es uno de los más importante. Marion, de Nina Meurisse, comete errores, se disculpa y a su pequeña hija le preocupa ser la causa de su desaparición inicial porque dice que su madre lucha por ser feliz. Se trata de las complejidades de la maternidad, y lo hace a través de los ojos de una niña, y hace que tanto la madre como la hija se sientan igual a empatizar con la otra durante unos días.

La inocencia con la que la directora aborda el vínculo de ambas, donde lainfluencia de El Recuerdo de Marnie de Miyazaki es clara, no solo en el guión, sino en el tratamiento con que la película de Studio Ghibli aborda un tema complejo con la inocente mirada de los niños. Gracias a esas formas, Celine logra que un simple y cotidiano momento como la escena de ambas en el auto mientras la hija le da snack en la boca a su madre mientras ella maneja o los momentos de inocentes juegos de la niña se vea profundamente tiernos y conmovedores, pleno de simbolismos para entender a Marion como madre en su relación con Nelly como hija.

Petite Maman se siente como una película de regreso a casa que, a pesar de ser explorada con niñas y pequeñas historias, aborda temas más elevados sobre el dolor y las complejidades de los vínculos madre-hija. Las gemelas Sanz son magnéticas como protagonistas, y el divertido diseño de vestuario es tan simple como brillante. Después de maravillarnos con Retrato de Una Mujer en Llamas, su trabajo más importante, Petite Maman se percibe como una pequeña película de transición de Celine Sciamma pero también es su obra más madura, donde demuestra haber crecido como cineasta.

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