Black Widow de Cate Shortland

Este miércoles 25 de agosto llega a Disney+ la película del Universo Marvel que cuenta la vida de la vengadora Natasha Romanoff.

Florence Pugh y Scarlett Johansson protagonizan la nueva cinta de Marvel.

Planeada para estrenarse el año pasado, previo a todas la series de este año, Black Widow encaja en una brecha abierta en el MCU, después de Captain America: Civil War cuando el personaje de Scarlett Johansson, desapareció por un tiempo. Natasha Romanoff tenía un negocio familiar que atender, pero debía manejarlo sin que los miembros del elenco de películas anteriores o los puntos de la trama se interpongan en su camino.

Por eso, como es habitual en cada una de las películas del UCM, todo comienza con un flashback en Ohio, EEUU de mediados de los 90. Una juvenil Natasha (Ever Anderson) y su hermana menor Yelena (Violet McGraw) alternan juegos y vida familiar. La escena pastoral se ve interrumpida por una fuga de todos los integrantes que derivará en la típica escena de acción que uno espera en los primeros 15 minutos de una película de Marvel. Pero la secuencia de apertura revela que mamá (Rachel Weisz, The Constant Gardener) y papá (David Harbour, Stranger Things ) son mucho más que simples padres suburbanos, y entre otras cosas, explica cómo la pequeña Natasha finalmente se convirtió en una asesina rusa. En los títulos, un montaje rápido avanza rápidamente desde esa historia de origen hasta su escape de la red después de la Guerra Civil.

Luego de la intro, vemos a una crecida Yelena (Florence Pugh) en plena misión, buscando asesinar a una desertora de las Viudas Negras. Luego de un enfrentamiento es víctima del ataque de un gas que la libera del dominio de Dreykov (Ray Winstone), responsable de la Habitación Roja, un lugar de Rusia donde encierran a las mujeres de niñas y las entrenan para ser implacables asesinas. Todo funciona para contextualizar lo que está por venir, ya que luego vemos a Natasha exiliada, perseguida por el Secretario Ross (William Hurt) por oponerse a la firma del Acuerdo de Sokovia. Oculta en los bosques de Noruega, Natasha recibe un paquete misterioso con una foto de la infancia de Yelena y ella escondida dentro. Dentro de ella un paquete misterioso que obliga al reencuentro de las hermanas.

En línea con el Capitán América y El Soldado del Invierno, la intriga y el espionaje son la excusa perfecta para profundizar en el personaje de Natasha y conocer más sobre ella. Sumado al atractivo ritmo en el que las mujeres protagonistas dan vueltas en torno a la búsqueda de cerrar ese antro del pasado que significa la Habitación Roja. En ese marco la seriedad de Scarlett Johansson y su Natasha Romanoff, contrasta con el ansioso equilibrio de comedia que transmite Florence Pugh y su Yelena. El lucimiento de la actriz va en línea con sus anteriores papeles en Midsommar y Mujercitas. La historia de rivalidad entre ella nos permite disfrutar de una enérgica pelea cuerpo a cuerpo entre ellas que nos recuerda a las de Jason Bourne bajo el lente de Paul Greengrass o Ethan Hunt en piel de Tom Cruise.

La eventual reunión de la «familia nuclear» de Black Widow resulta un momento emocionalmente volátil, donde se presenta una de las dinámicas de familia rota fuera de lo común dentro de la factoria Disney. Dentro del malestar familiar, en particular, vemos cómo la arrogancia y la disonancia cognitiva de mamá y papá chocan con décadas de resentimiento infantil, una confrontación que permite el lucimiento actoral de Rachel Weiz y David Harbour. Pero, como estamos en una película de acción, las disputas no se plantearán dentro de una sesión de terapia o charla familiar: estos personajes desahogan sus extremos emocionales a través de salvajes secuencias de acción en el que, a diferencia de la mayoría de las películas de Marvel, aterrizarán en algún lugar entre John Wick o la trilogía de Bourne en términos de encuadre y brutalidad.

Esta vez el CGI no exagera ni resulta apabullante como en otras producciones de Marvel, salvo cuando la acción de Black Widow se centra en explosiones que llenan la pantalla y en cielos llenos de escombros. Los mejores efectos prácticos de la película funcionan en secuencias de persecución donde sigue a sus héroes sobre tejados de Budapest antes de tomar las calles de la antigua ciudad en motocicletas y tanques, o en la impactante escena de la cárcel rusa; así como en una instalación secreta rusa que estalla con la opulencia y elegancia de los años 60 y cuenta como uno de los mejores diseños de escenografía de MCU hasta el momento.

A pesar de llegar tarde, Black Widow es un muy buen exponente del MCU, donde sus más de dos horas se pasan volando dentro del vértigo de la acción que propone. Un film que no solo indaga en el pasado de Natasha, sino que sirve como carta de presentación para quien tomará su legado, a manos de una de las actrices más prometedoras de Hollywood, la carismática Florence Pugh.

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