Borat Subsequent MovieFilm de Jason Woliner. Crítica.

La esperada secuela que sigue las aventuras del periodista de Kazajstán llegó a Amazo Prime VIdeo, Sacha Baron Cohen más acido e irreverente que nunca se mete de lleno en la campaña política norteamericana.

Sacha Baron Cohen se pone en la piel de Donald Trump para infiltrarse en un actor republicano encabezado por Michael Pence

Parece que fue ayer, cuando en el año 2006, un humorista irrumpió tomó por sorpresa a los Estados Unidos con un extraño personaje llamado Borat. Quien interpretaba al personaje era el comediante Sacha Baron Cohen, conocido en ese momento por su personaje Ali G del programa de TV The Eleven O’Clock Show, el cual luego tuvo una película Ali G Indahouse pero más conocido por estos lugares por su participación en el vídeo Music de Madonna.

La aparición de Borat significó el salto a la fama. Con formato de falso documental, fue aclamada en Estados Unidos, por gran parte de la crítica, como una ingeniosa sátira que en su aparente sencillez (básicamente un tipo detestable que hace preguntas a la gente mientras viaja por el país) resultaba al mismo tiempo ácida, irreverente, inteligente y políticamente incorrecta como pocas comedias de los últimos tiempos.

A esta altura y pasado tanto tiempo es necesario refrescar de que se trataba Borat: lecciones culturales de Estados Unidos para beneficio de la gloriosa nación de Kazajistán. El personaje es un popular reportero de Kazajistán que llega a los Estados Unidos para filmar un documental sobre por qué América es una gran nación. A lo largo del camino, él se dedica a ofender a casi todas las personas que conoce, se enamora de la actriz Pamela Anderson, y realiza un viaje a lo largo del país para convertirla en su esposa.

Catorce años después Borat se encuentra castigado y obligado a realizar trabajos forzosos en su país, ya que a raíz del éxito de su primer documental Kasajistán se transformó en el hazmerreir del mundo e hzo que . Todo cambia cuando el presidente, el Lider Nazarbayev, le encarga una misión: obsequiarle al vicepresidente de Estados Unidos, Michael Pence (el galán más famoso), a Johnny el Mono, un chimpancé Ministro de Cultura del país y estrella porno. El regalo tiene como objetivo que el presidente Trump (al que Borat no puede acercarse por haber hecho caca en una de sus torres) reconozca al presidente y lo invite a las reuniones con los mayores líderes mundiales.

Borat no podrá viajar con su reconocido productor, Azamat Bagatov, ya que fue convertido en sillón (si, en sillón). Pero lo acompañará su hija, Tutar,(María Bakalova), una joven pasaba sus días encerrada en una jaula mirando dibujos animados sobre Melania, una campesina eslovena que conoce a un príncipe millonario y se convierte en princesa. La táctica de ir disfrazado de Borat no funciona esta vez, ya que el personaje es reconocido en todos lados por lo tanto Sacha deberá ingeniárselas para que no lo reconozcan y los disfraces irán variando.

En una época donde la hipocresía colectiva muestra nuevas sensibilidades a la hora de hacer humor, el film logra combinar de manera perfecta la crítica, la sátira y el absurdo. Aprovechando el ambiente creado por la pandemia, (muchas escenas fueron filmadas durante el aislamiento), el film mantiene un clima de tensión e incomodidad permanente. Situaciones que rozan lo absurdo como el Baile de La Fertilidad en una fiesta de adolescentes y padres de alta alcurnia se mezclan con un discurso de la hija a favor de la masturbación en medio de una reunión de Mujeres Republicanas, alarmadas por la baja en nacimientos dentro de la estructura del matrimonio. La tensión e incomodidad tiene su punto más alto en la escena que involucra a Rudolph Giuliani, ex Alcalde de Nueva York y principal aliado de Donald Trump. Preso de una cámara oculta se lo verá al político en medio de una confusa situación de acoso sexual con la hija de Borat, lo que despertó polémicas en Estados Unidos.

Baron Cohen es capaz de cualquier cosa, desde meterse disfrazado de miembro del Ku Kux Klan en un acto republicano y de Donald Trump para lograr acercarse a Michael Pence, hasta subirse a un escenario en una marcha anticonfinamiento vestido de granjero con un collar de cebollas. Pero no solo se burla desde los físico, también lo hace desde el plano discursivo y hace que la película se transforme en mucho más que una simple broma grotesca y ofensiva. Se convierte en una denuncia a gran escala sobre lo que consumimos como la verdad, sobre los secretos del poder y todo lo que se esconde detrás de los siniestros personajes que manejan la política norteamericana actual, con obvias repercusiones mundiales.

Pero tampoco queda ningún tema sin tocar sobre la actualidad untraconservadora norteamericana actual El Negacionismo al Holocausto, la burla sobre el virus chino, los cuestionamientos a los científicos, el ataque a los movimientos feministas, el aborto, el tráfico sexual, el amor por las armas de los norteamericanos, el racismo, las cirugías estéticas. Todo los debates de la actualidad que se te puedan ocurrir y que genera grandes controversias en redes sociales, Borat se anima a abordarlo y lo hace de una forma directa, sin pelos en la lengua, apostando a la reflexión a través del humor.

Pero más allá de las polémicas que pueda despertar, Borat: Subsequent Moviefilm redobla la apuesta de su antecesora, se mete en un terreno complejo, a través de un humor ácido y a veces, escatológico. Cuestiona la cultura norteamericana, sus símbolos y principales formas de poder, pero también el sexismo, la misoginia, el racismo y la supremacía blanca, encubierta debajo de la manta del republicanismo representada en la figura del presidente actual. Con la petición al voto del final, Sacha Baron Cohen se mete de lleno en el terreno político norteamericano, remarcando con claridad de que lado no hay que estar y lo inquietante que puede resultar otra vuelta más de MacDonald Trump.

Nuestra puntuación
Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *