Campamento extraordinario: la revolución de la forma de entender el mundo

Con Barack y Michelle Obama como productores ejecutivos, el documental estrenado por Netflix, nominado al Oscar y ganador del premio de la audiencia en Sundance, narra las luchas de las personas con discapacidades para cambiar la legislación estadounidense y lograr un trato igualitario.

Campamento extraordinario, el documental producido por los Obama y dirigido por James Lebrecht y Nicole Newnham, consta de una división en dos grandes bloques: un primer momento en que se narra parte de la historia del campamento para discapacitados Jened, ubicado en Catskills, a tres horas de Manhattan, y una segunda instancia en la cual el relato se centra en lo que hicieron los y las protagonistas a medida que su vida adulta se fue desarrollando, poniendo el foco principal en la militancia de Judith Heumann.

James Lebrecht es uno de los directores del film pero también es el primer protagonista que aparece en pantalla. La narración de su discapacidad (espina bífida) y su arribo al campamento Jened en 1971, a sus 15 años, sirve de introducción a uno de los ejes centrales del documental: el aislamiento al que son sometidas las personas discapacitadas dentro de la sociedad.

Con una sorprendente cantidad de filmaciones de aquellos días en el campamento, tanto en blanco y negro como a color, el documental arrastra al público hacia el día a día en aquel lugar a partir de los testimonios de quienes visitaban esa especie de refugio mágico, en el cual el mundo parecía abrir un abanico de posibilidades nunca antes visto por aquellas personas. En Jened no había estereotipos que cumplir ni diferencias de las que avergonzarse, era un lugar para ser libres.

Durante los primeros cuarenta minutos se abordarán, a partir de un relato coral que abre el juego a diferentes voces, temas como la sexualidad, el rol de la familia, el aislamiento social y, sobre todo, la posibilidad de luchar por transformar el mundo. En uno de los relatos más potentes, una de las protagonistas cuenta que, tras sentir un fuerte dolor abdominal, fue diagnosticada con apendicitis y el mismo le fue removido cuando en realidad lo que tenía era gonorrea. Sin embargo, nunca el médico considero que fuera activa sexualmente porque antes que una persona era vista como una discapacitada.

«No podés pelear por algo que no sabés que existe», afirma uno de los protagonistas. Hijo de un contexto en el cual las luchas por la igualdad, la libertad y la liberación sexual, con los movimientos hippies y afroamericanos a la cabeza, estaban en las primeras planas, el campamento, llamado en la narración el Woodstock de los discapacitados, les mostró a esas personas que otra forma de habitar la sociedad era posible, que podían vivir de una manera que hasta ese momento no habían imaginado, que les había sido negada. Eran sujetos de derecho. La puerta que se abrió en ellos gracias a sus experiencias en ese lugar es el puente hacia la segunda parte del documental, cuando serán quienes emprendan la lucha por cambiar la forma en que las/os discapacitadas/os vivían en Estados Unidos.

A partir de ese momento, aunque se mantiene la estructura coral de testimonios, el peso del relato caerá sobre Judith Heumann, una activista por los derechos de las personas con discapacidad a la que el campamento le abrió un nuevo mundo. Allí la narración tomará un cariz histórico, en tanto se mostrarán los esfuerzos que encabezó para lograr un mundo más igualitario.

El proceso de desinstitucionalización, para poner en la palestra pública las condiciones inhumanas a las que eran sometidas las personas en los centros para discapacitados, y la ley de rehabilitación como plafón para colar el artículo 504 sobre discapacidad, que obligaba a que todo aquello que usara recursos federales (dinero del Estado) fuera de acceso para «la minoría más grande de Estados Unidos», mostrarán el límite del sueño americano: los intereses y la mezquindad de los gobiernos, pasando por Nixon hasta llegar a Reagan.

En la disputa que emprende el movimiento por los discapacitados destaca un signo de aquellos tiempos como lo fue la solidaridad por las causas sociales entre diferentes grupos. Debido a la poca repercusión que obtenían sus demandas, tanto en términos de convocatoria como en rebote mediático, Heumann y su grupo se unen a las luchas contra la guerra de Vietnam, a las Panteras Negras y al hippismo para hacer frente común a la aspiración que todos ellos compartían, la de cambiar el mundo. Si bien el campamento es el punto de partida de la narración, lo que el relato deja en claro es que todas esas luchas no fueron eventos aislados sino hijas de un contexto social que servía como paraguas, como marco teórico a esas causas.

La arquitectura es otra de las protagonistas indirectas de la historia. La necesidad de hacer hincapié por tener ciudades amigables para las personas con discapacidades, con rampas en las esquinas, con ascensores en los edificios públicos, con acceso al transporte público, sirven como recordatorio respecto a que la planificación arquitectónica de una ciudad, pueblo o país no se reduce a cuántos pisos puede tener un edificio, sino que hay todo un aspecto social detrás de esa profesión. La segunda parte del documental gira también en torno a esta cuestión.

Campamento extraordinario es un relato apasionado que lleva al espectador a interesarse por el devenir de quienes protagonizan la filmación, a la vez que es un recordatorio de lo retrasados que estamos como sociedades en términos de igualdad y equidad. Es también, en tiempos de crisis económicas, un llamado de atención frente a discursos que circulan con fuerza en la actualidad y que dejan de lado las necesidades humanas básicas de aquellos a quienes la sociedad excluye. Cuando el gobierno de Nixon rechazó la 504 su argumento fue que el costo fiscal era demasiado alto en proporción a la cantidad de personas que se beneficiarían de tener rampas y ascensores en los edificios públicos.

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