Capitán América: Un nuevo mundo: un renovado orden… ¿o más de lo mismo?

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Este jueves se estrena en cines argentinos una nueva entrega del mítico personaje de la factoría Marvel.

El Universo Cinematográfico de Marvel sigue expandiéndose, pero en su última entrega, Capitán América: Un Nuevo Mundo, parece estar girando en círculos. Si bien la película marca el debut de Anthony Mackie como el nuevo portador del escudo, no logra escapar de la sensación de repetición que ha caracterizado a las recientes producciones de Marvel.

Harrison Ford se suma al MCU como el presidente Thaddeus Ross, retomando su papel del implacable general, pero ahora con un giro: en secreto, se transforma en Red Hulk, lo que lo convierte en una figura tan imponente como problemática. Sin embargo, más allá de la curiosidad de ver a Ford en un papel así, la película no aporta demasiado a un universo que cada vez se siente más agotado.

Red Hulk/President Thaddeus Ross (Harrison Ford) in Marvel Studios’ CAPTAIN AMERICA: BRAVE NEW WORLD. Photo courtesy of Marvel Studios. © 2024 MARVEL.

La trama gira en torno a una crisis geopolítica relacionada con el Adamantium, un recurso descubierto en aguas japonesas que podría desatar un conflicto internacional. En medio de esto, Sam Wilson (Mackie) intenta consolidarse como el nuevo Capitán América, mientras navega entre las sombras de su predecesor y la desconfianza de la política global. Acompañado por Joaquín Torres (Danny Ramírez) y el veterano Isaiah Bradley (Carl Lumbly), Sam enfrenta una amenaza que, en última instancia, no logra sentirse realmente impactante.

A pesar del carisma de Mackie y la presencia de Ford, la película padece los mismos problemas que han aquejado a las últimas entregas de Marvel: una acción genérica, una dependencia excesiva del CGI y una falta de riesgos narrativos. Todo esto desemboca en un clímax que deja más preguntas que respuestas, en lo que parece ser otro paso más hacia una historia interminable en lugar de una conclusión satisfactoria.

Para colmo, tiene momentos que resultan cursis y absurdos, como la historia de Ross y su hija Betty (Liv Tyler), con los árboles de cerezos. A la vez que prepara el terreno para una batalla final que parecería ser épica, sobre todo por que en ella se da la aparición de Red Hulk, pero la misma es tan breve y le falta la brutalidad que caracteriza al gigantesco personaje.

En definitiva, Capitán América: Un Nuevo Mundo es funcional, pero no memorable. Se extraña la energía y la emoción que hicieron brillar a las primeras fases del MCU. ¿Es este realmente un nuevo orden para la franquicia, o solo otro capítulo en una saga que se resiste a evolucionar?

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