Cielo Rojo Sangre de Peter Thorwarth

En los estrenos de todos los viernes, el cine alemán irrumpe en la plataforma Netflix con la película de terror en las alturas.

Una de vampiros alemana, la nueva propuesta de terror de Netflix.

Los viajes aéreos son estresantes en la actualidad, pero mucho más difícil cuando también estás luchando contra una enfermedad como la protagonista de CIelo Rojo Sangre. Ella es Nadja (Peri Baumeister), una mujer con una misterioso mal. Ella y su hijo Elias (Carl Anton Koch) abordan un avión con la esperanza de poder encontrar un tratamiento. Pero a bordo del avión hay un grupo de terroristas: Eightball (Alexander Scheer), Bill Morris (Gordon Brown), Berg (Dominic Purcell), Bastian Buchner (Kai Ivo Baulitz), Karl (Roland Moller) y Curtiz (Chidi Ajufo). Una vez que su plan se desarrolla, Nadja, su hijo, el pasajero Farid (Kais Setti) y el resto de los pasajeros se defienden. El secreto de Nadja queda al descubierto y se produce el caos.

Por qué secuestraron el avión es algo que no queda claro, aunque tampoco es necesario, ya que la idead parece servir como un punto de la trama para desatar el monstruo interior de la madre que hará todo por defender a su hijo. Una vez que ella se transforma, gran parte de la historia trata sobre su lucha por controlar sus impulsos, mientras Thorwarth desarrolla mediante flashbacks el momento en que ella se transformó en un ser sediento de sangre.. Pero el peligro se acrecienta cuando un sádico psicópata perteneciente al grupo de terroristas busca adquirir los poderes de Nadja, lo que desata una masacre dentro dentro del avión, en la cual todos los pasajeros tratarán de sobrevivir.

El concepto de colocar una película de terror o desastre en un avión supone que la ubicación claustrofóbica da una sensación adicional de pavor, pero Cielo Rojo Sangre no aporta nada nuevo dentro del género. Recoge elementos ya vistos en otras películas del mismo índole: un peligro inusual, letal e incontrolable como Snake on a Plane, peligrosos secuestradores con un psicópata dentro de ellos como en Pasajero 57 y una madre desesperada tratando de salvar a su hijo como Fightplan y vampiros al estilo 30 Days of Night. El director demuestra tener conocimiento del género, aprovechando el reducido espacio físico en el que se plantea la acción, pero la configuración de personajes unidimensionales no terminan de lograr la profundidad emocional necesaria para conectar con ellos, lo que, sumado a su excesiva duración, termina atentando contra un producto que en un principio parecía interesante. 

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