[Crítica] Con Todos Menos Contigo de Will Gluck

Nuestra puntuación

Este jueves se estrena en cines la comedia romántica protagonizada Glen Powell y Sydney Sweeney.

Cuando uno va a ver películas como Con Todos Menos Contigo tiene que entender con que se va a encontrar. Como toda comedia romántica es necesario establecer de inmediato una conexión cómplice entre la película y el espectador. Saber sus códigos, entender sus convenciones y tener claro el objetivo de entretener dentro de un saturado panorama del género. Es indispensable ir con buenos ojos, saber que muchas situaciones rozarán lo absurdo, que veremos a dos jovencitos bonitos cuya química será indispensable para que la cinta tenga éxito, desencuentros amorosos y momentos edulcorados al compás de la música. Si tuvieron la oportunidad de ver el avance (o si has leído Mucho ruido y pocas nueces de William Shakespeare, obra que no solo se basa sino que hace referencias repetidamente en la cinta), ya sabes más o menos lo que va a pasar. 

La trama sigue la relación entre Bea (Sydney Sweeney, reconocida por Euphoria) y Ben (Glen Powell, famoso por Maverick), cuya química palpable ha sido tema de especulación desde el inicio de la producción. Ella es una estudiante de derecho, se encuentra en una cafetería solicitando el uso del baño de manera peculiar, lo que desencadena un encuentro con el, un hombre que se hace pasar por su esposo. La atracción entre ellos es inmediata, y su química es palpable. Tras pasar una tarde y una noche romántica, un malentendido los enfrenta, solo para encontrarse más tarde en una íntima boda familiar en Australia. Las familias, ante su comportamiento desagradable, deciden idear un plan para hacerles creer que todavía se sienten atraídos el uno por el otro. Bea y Ben, con su astucia, descubren la artimaña y deciden simular una relación para poner fin a la intervención de sus familias. Además, la presencia de sus ex parejas en la boda les brinda la oportunidad de despertar celos.

A pesar de la falta de realismo, la película cumple su cometido como escape divertido, sin desafiar demasiado las convenciones de la comedia romántica. El atractivo visual del elenco, en especial de Sweeney y Powell, añade encanto a la película. Aunque algunos chistes no logran su cometido, los momentos cómicos más efectivos ya han sido adelantados en el avance. Powell destila carisma, Sweeney resalta en los momentos de desolación emocional. La trama sigue una senda predecible y abraza conscientemente los clichés, reconociendo que la película se sumerge en una comedia romántica estándar con la intención de entretener, sin aspiraciones a la innovación.

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