Producida por Blumhouse, este jueves se estrena en cines la secuela del clásico film de 1973 creado por William Friedkin
En la industria del cine de terror, nos encontramos en una época donde la norma son los remakes y secuelas que reinterpretan los clásicos. Un ejemplo evidente es la saga de Halloween, que experimentó un renacimiento bajo la dirección de David Gordon Green, quien esta vez se asocia con Blumhouse y se aventura con otro ícono del horror: El Exorcista. La película «El Exorcista: Creyentes» es la elección de Universal Pictures para marcar el inicio del mes del terror, un evento que coincide con el cincuenta aniversario de la obra y el reciente fallecimiento de William Friedkin, el director original.
La nueva entrega comienza con un prólogo situado en Haití, donde Victor Fielding (interpretado por Leslie Odom Jr.) sufre la pérdida de su esposa durante un terremoto mientras estaba a punto de dar a luz, nos transportamos 13 años en el futuro al pueblo de Percy, Georgia. Victor, ahora un padre dedicado y atento a la crianza de Angela (interpretada por Lidya Jewett), una preadolescente. Aunque Víctor muestra ser muy protector, permite que Angela vaya a casa de una amiga a estudiar con la promesa de regresar para la cena. Sin embargo, al volver a casa esa noche, se encuentra con que su hija no está. En realidad, Angela y Katherine (interpretada por Olivia Marcum) han ido al bosque con un péndulo y velas para realizar un ritual que les permita conectarse con el más allá. Pero cuando las encuentran tres días después, ninguna de las dos es la misma; un demonio las ha poseído y, como era de esperar, deberán ser sometidas a un exorcismo-
La percepción generalizada era que las secuelas de la obra original del año 1977 y 1990 no estuvieron a la altura. Esta vez, con el regreso de actrices icónicas (Ellen Burstyn y Linda Blair) y la atmósfera con su característica música, la trama se enfoca en una nueva historia de desapariciones y una desesperada búsqueda. Sin embargo, esta versión suaviza el tono escabroso del tema original, centrando su narrativa en los lazos familiares y presentando una trama predecible que puede ser consumida por todo tipo de audiencia.
Si bien las actuaciones son convincentes y hay un interesante abordaje del contexto actual en cuanto a la diversidad de religiones, El Exorcista: Creyentes no se arriesga a introducir innovaciones en el género de terror; tampoco logra capturar la esencia auténtica de la obra original. Este enfoque de revivir clásicos del terror plantea preguntas cruciales sobre la efectividad de jugar con lo sobrenatural y reimaginar películas icónicas en la contemporaneidad. ¿Acaso este ciclo de recreación y reinterpretación de obras maestras del terror logrará mantener la esencia que las hizo legendarias en su momento? El futuro del género parece estar en una encrucijada entre la fidelidad al pasado y la necesidad de adaptarse a los gustos y sensibilidades del público actual, que no está arrojando buenos resultados.