Cruella de Craig Gillespie. Crítica.

Se estrenó en Disney Plus la película que indaga en el pasado de una de las villanas clásicas del cine, Cruella DeVille.

Emma Stone se luce en el nuevo live-action de Disney.

Maléfica, Joker, el Stars Wars: Episodio I, II y III, las series Hannibal y Bates Motel; la industria audiovisual norteamericana sigue empecinada en mostrarnos los pasados de los grandes villanos del cine. Con resultado desparejo algunas veces como en la trilogía de George Lucas y Maléfica; brillante en otros como en las series mencionadas y en la historia del némesis de Batman. Pero si había un villano que despertaba curiosidad sobre su pasado, ese era Cruella DeVille, la extraña multimillonaria que deseaba hacerse de los 101 dálmatas con el fin de hacerse un abrigo con la piel de los animales.

La historia comienza con Estella MIller , una problemática niña con talento que es expulsada de la escuela o retirada por la madre, antes de que lo hagan. Camino a Lóndres se detiene en una fiesta organizada por en una mansión para pedir ayuda económica. Pero Estella es testigo de cómo los feroces dálmatas de una baronesa empujan a su madre por un acantilado hasta matarla, de lo que se culpa, ya que la perseguían. Huérfana, Estella se dirige a Londres y entabla amistad con dos vagabundos llamados Jasper y Horace. Para pasar desapercibida, se tiñe el pelo blanco y negro con el que había nacido de rojo.

Diez años más tarde, Estella (Emma Stone) se gana la vida junto a Jasper (Joel Fry) y Horace (Paul Walter Hauser) como ladrones, mientras perfecciona sus habilidades para la moda diseñando sus disfraces. Para su cumpleaños, Jasper y Horace le consiguen un trabajo como limpiadora en los grandes almacenes Liberty, propiedad de la Baronesa Von Hellman (Emma Thompson). Estella insiste para que la trasladen como diseñadora pero es despreciada por su jefe. Cansada de los maltratos, una noche se emborracha y rehace uno de los escaparates, gracias a eso consigue un codiciado trabajo con la Baronesa, que es una renombrada pero autoritaria diseñadora de alta costura. Estella se gana la confianza de la Baronesa, pero finalmente se da cuenta de que su jefa lleva un collar que una vez perteneció a su madre. Después de que la Baronesa afirme que un empleado se lo había robado, Estella pide a Jasper y a Horace que la ayuden a recuperqr el collar, pero detrás de ello hay un secreto que conduce a Estella a transformarse en Cruella y buscar destruir a la Baronesa.

La filmografía previa de Craig Gillespie despertaba mucha curiosidad sobre como abordaría esa transformación. Luego de indagar en perfiles psicológicos complejos en la asombrosa Lars and The Real Girl o en la historia de la patinadora sobre hielo, Tonya Harding en I, Tonya, el director se pone a tono con la productora Disney para lograr un producto que llegue a todo el público. La estética de cine independiente de sus anteriores producciones quedan de lado para dar lugar a una impronta visual más cool que impacte a los espectadores. Una Londrés oscura y surrealista, como una especie de maqueta de Paddington y la Ciudad Gótica de Tim Burton, se configura como el escenario ideal `para desempolvar el pasado del personaje.

Emma Stone se luce como Cruella, al igual que Joel Fry y Paul Walter Hauser como sus compañeros Jasper y Horace. La actriz de La La Land logra darle un espíritu anarco-punk al personaje, con una esencia rebelde, vengativa y seductora que mezcla a la Gatúbela de Michelle Pfeiffer y Harley Queen de Margot Robbie. Pero las influencias siguen, Emma Thompson construye a una pedante y autoritaria Baronesa que recuerda a la mítica MIranda Priestley de Meryl Streep, con un sutil toque británico propio de la actriz. En segundo plano aparece Mark Strong, como la mano derecha de Von Hellman, algo desdibujado dentro de la historia pero sorpresiva pieza clave en el futuro de Cruella.

Párrafo aparte para la banda sonoro; reúne momentos sublimes como el desfile al ritmo de una explosiva versión de John Mc Crea de I Wanna be your dog de Iggy and The Stooges y Call Me Cruella de Florence and the Machine, pero también cae en canciones famosas o utilizadas en otros films con lo cual le quita identidad musical propia. Suenan The Rolling Stones, Deep Purple, The Doors, Blondie, Queen, Supertramp, Nina Simone , Bee Gees y versiones de Ike & Tina TUrner que le dan fuerza y dinámica pero no la convierten en original en ese rubro.

Así y todo, la lograda puesta en escena, las actuaciones y algunas vueltas de tuercas interesantes, transforman a Cruella en la mejor live-action de Disney. Inteligentemente, la escena post-crédito y el perfil que le imprimen a la supuesta villana reconfiguran la historia de los dálmatas y nos deja con ganas de más, para ver si sucede o no la transformación de la millonaria en la despiadada e inescrupulosa Cruella De Vil que la productora del ratón nos había presentado en el pasado.

Nuestra puntuación
Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *