Desterro de María Clara Escobar.

Nuestra puntuación

El próximo jueves 4 de noviembre en el Espacio Incaa Gaumont y Cine.Ar se estrena la película brasilera que tuvo su premier mundial en la Competencia del Festival de Rotterdam del año pasado.

Otto Jr. y Carla Kinzo protagonizan Desterro.

Laura (Carla Kinzo) y su novio Israel (Otto Jr.) viven con su hijo en una rutina establecida. Entre ellos hay una distancia casi cómoda mientras se desenvuelven en su vida diaria. Pero luego Laura se va de viaje a Argentina y muere allí, dejando a Israel peleando contra la burocracia para recuperar su cuerpo.

Organizada en tres capítulos, el primero actúa como una introducción a la relación tensa de Laura e Israel. Con un comienzo lento, nos acomoda en el tranquilo ritmo diario de ambos, con el aburrimiento siempre acechándolos, envueltos en las banalidades de la rutina.  A este le sigue el tercer capítulo, en el que Israel debe lidiar con muchos tecnicismos que acompañan a la repentina muerte de Laura durante su viaje en solitario a Argentina. Concluyendo con el segundo capítulo que se esfuerza en discutir las acciones inmediatas que proceden de la muerte espontánea de Laura.

La feminidad es un tema común expresado en Desterro, más notablemente en ese segundo capítulo. Lo demuestran los monólogos de mujeres que se cruzan con Laura en el bus rumbo a Argentina. Al permitir que se presenten otras experiencias de vida y percepciones de la feminidad, los miembros de la audiencia se vuelven más empáticos hacia las decisiones espontáneas de Laura. Estos testimonios revelan un tema más deliberado colocado dentro de la película: las construcciones sociales y los estereotipos de género experimentados por las mujeres.

Si bien muchos detalles pueden no alcanzar su objetivo previsto cuando intenta capturar una plétora de emociones y subtramas, la  dirección de Escobar hacen de la película una experiencia atractiva. El tono acentuado del exilio y la soledad se demuestra de manera prominente a través de varios ángulos de cámara y tomas. Más distinguible en las escenas de comidas, donde la pareja mira en direcciones opuestas y rara vez cruzan miradas, lo que resalta aún más la tensión en su relación. Enfatiza esta tensión al mostrar el contraste entre sus conversaciones y cómo se sienten realmente, ayudado por la dualidad entre lo que se hace y lo que se siente. Ya sea a través de tomas largas en las que un solo personaje está en el marco o alguien que mira con nostalgia a través de una ventana, la dirección arroja luz sobre cómo el aislamiento afecta a estas personas.

Desterro presenta algunas obsesiones agudas y monólogos interesantes Interconectados de manera asociativa a través del relato que, aunque puedan parecerse inútiles e innecesarios, logran componer un profundo sobre los muros que la sociedad construye alrededor de su gente y la necesidad de escapar de las normas tradicionales, donde la muerte significa una sensación de renacimiento y nuevos comienzos.

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