Django, en el nombre del hijo de Aldo Salvini. Crítica.

El viernes 21 de agosto 2020, en plataformas Apple TV y Google Play, se estrena la tercera entrega de la exitosa saga del cine peruano.

Django y La Chica Dinamita vuelven a las andadas.

Luego de Sangre de mi Sangre de 2018, regresa el icónico Django (Giovanni Ciccia) en la película que pone final a la historia del famoso asaltante de bancos. Salvador , el hijo menor de Django, vive una vida presionado por el recuerdo de su hermano muerto venerado por lo jóvenes de su barrio y la imagen de leyenda de su padre en prisión. La búsqueda de justicia ante la traición de Magda lo lleva a penetrar en un mundo de corrupción y violencia. Maco, su padre espiritual, quiere evitar que ese mundo lo termine lastimando y busca soluciones impensadas desatándose una serie de hechos que lo llevaran, a él y a Django, por caminos similares en busca de justicia.

El regreso del mítico personaje se da junto al elenco original, esta vez el popular asaltante de bancos Django se fuga de prisión para rescatar a su nieto de las manos del criminal Tabique Doro, pareja de Magda, quien en la segunda entrega fue novia del primogénito del personaje interpretado por Giovanni Ciccia. Con una producción superior a sus antecesoras, el film atrapa en base a un guion más solvente que recoge cosas de las dos películas. Con la misma estética que predominó en el largometraje anterior, esta vez se enfoca mucho más en la acción, pero también presenta una buenadosis drama.

En su despedida, Django En el nombre del hijo es una apuesta exitosa del cine peruano de acción, con escenas arriesgadas bien logradas. Una especie de western barrial con personajes marginales extraños y divertidos cuyas leyes son impuesta por las armas y la violencia.

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