La Superball de Agustín Sinibaldi. Crítica.

EL martes 18 se estrenó en Cine.Ar Play el documental que narra la particular historia de la creación célebre balón en un pueblo cordobés.

La «pelota», el «fúlbo», la «caprichosa», muchas formas para decirle a ese objeto tan preciado por los argentinos. Esa bola redonda que tanto nos atrapa cada vez que aparece en televisión, el primer regalo cuando uno es niño y que ahora, gracias a los cambios positivos de la sociedad, también se ha transformado en objeto de deseo de la niñas. Pero ese objeto tiene una historia, y en esa historia aparece el pueblo de Bel Ville como protagonistas principal.

Hasta los años 30 la pelota de fútbol no era completamente redonda: tenía un tiento o cuero que lo cerraba, que incomodaba mucho el juego. Pero en Bell Ville, provincia de Córdoba, Argentina, tres amigos desarrollaron dos inventos que iban a revolucionar el deporte para siempre: la válvula moderna y la costura invisible. A partir de esta novedad, forjarían un nombre y una industria pujante y exitosa. Pero el sueño de los bellvillenses se desinflaría, a merced de los avatares del mercado y el olvido.

El entrañable entorno pueblerino es figura central a la hora de abordar esta particular historia. El film hace un recorrido fotográfico y de testimonios de los bellvillenses por la historia del club Argentino de Bell Ville, columna vertebral del pueblo en el cual se unen el amor y el sentido de pertenencia. El club donde se realizan bailes, el punto de reunión de los habitantes de Bell Ville y donde se forjó la histórica Superball.

La pelota creada en Bell VIlle traspasó las fronteras del pueblo y de Argentina. Fue protagonista privilegiada de hechos históricos, (el maracanazo es uno de esos) y los testimonios en el documental transmiten el orgullo por ese logro. La unión de todos los trabajadores que crean una Superball, hecha de manera artesanal y la larga historia sobre como se forjó reemplaza ese inicio enfocado en el club Argentino de Bell Ville.

El orgullo se transforma en decepción cuando esa humilde creación artesanal caiga ante los poderosos intereses que giran atrás del fútbol. Marcas internacionales, como Adidas, monopolizan el mercado de indumentaria para fútbol y esa humilde creación sucumbe ante un gigante. Así la Superball quedará en el pasado y sus creadores se reinventarán, adaptarán sus técnicas de confección pero nunca más pudo volver a ser protagonista de eventos internacionales, quedando relegada a ser un producto de venta a la vera de las rutas cordobesas.

De todas maneras Bell VIlle tuvo su pequeña venganza cuando, luego de ser rechazada para ser el balón oficial del Mundial 78 en Argentina, pudo lucir con orgullo que en ese evento el goleador sea un oriundo del pueblo, Mario Alberto Kempes. El Matador forma parte del documental como figura excluyente haciendo gala de su orgullo con el pueblo al que se lo denominó «Capital Nacional del Fútbol» para diputados y senadores, pero para los habitantes de Bell Ville trasciende el país y es la Capital Mundial.

Pasión, sentido de pertenencia, orgullo; son conceptos repetidos dentro del universo futbolístico argentino y que La Superball logra transmitir de manera profunda y emotiva. Un documental que se hace potente en lo testimonial pero también en el material de archivo, por que gracias a ello recorre la historia de un objeto trascendental dentro de la cultura argentina, la pelota de fútbol.

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