El Inocente de Oriol Paulo. Crítica.

La miniserie del director de Contratiempo y El Cuerpo, protagonizada por Mario Casas se estrenó en Netflix.

Mario Casas y Aura Garrido protagonizan la serie de Oriol Paulo.

Lo venimos repitiendo una y mil veces, los thrillers policiales españoles vienen siendo los mejores dentro del género. Quizás no tengan la mística y el tratamiento de temas filosófico sobre la condición humana de los orientales, pero su capacidad de armar rompecabezas complejos que nos conducen por caminos complejos, logran que sean un gancho difícil de soltar una vez que uno comienza a insertarse en la trama. En ese plano, es Oriol Paulo quien pica en punta en materia de dirección y guión, El Cuerpo, Contratiempo y Durante la Tormenta, donde cumple la doble labor dan cuenta de ello. Pero también en producciones para la televisión sobre como Nit i dia, que giraba en torno al día a día de los policías, médicos forenses y jueces que debían resolver crímenes, donde dirigió y escribió algunos capítulos. Esta es su primera miniserie creada por él, donde dirige y produce la novela del escritor norteamericano Harlan Coben. Sacando provecho de contar con el actor español más exitoso en la actualidad, Mario Casas, ganador del Premio Goya 2021 por No Matarás y con quien ya había compartido trabajo en la misteriosa Contratiempo.

Esta vez, Mario Casas es Mateo Vidal, quien debe cumplir una condena de cuatro años en la cárcel luego de asesinar por accidente a otro joven en en una pelea en un boliche nocturno de Barcelona. Luego de cumplir la misma, al salir de la cárcel. comienza a trabajar en el estudio jurídico de su hermano, Ismael (Jordi Coll) y se vuelve a reencontrar con Olivia Costa (Aura Garrido), una mujer que había conocido en una de sus salidas permitidas y a con quien vuelve a reencontrarse por casualidad. Luego de recibir la agradable noticia de que ella está embarazada y a punto de comprar una nueva casa en el barrio donde vivió en la infancia y donde viven quienes lo culparon del asesinato en el juicio. La vida parece haberle dado a Mateo una segunda oportunidad; la casa de sus sueños y la llegada de un hijo/a parece enterrar todo su pasado signado por una tragedia que no buscó.

Mientras deciden la compra de la casa nueva, Olivia recibe la noticia de que debe viajar a Berlín por cuestiones laborales. Ella viajará, pero una inexplicable llamada desde el móvil de Olivia desconcierta a Mateo, que comenzará una frenética carrera por descubrir la verdad. Su inocencia será nuevamente cuestionada, esta vez por Lorena Ortíz (Alexandra Jiménez), una inspectora de policía investigando un caso de suicidio, que parece tener relación con lo que sucedió con la pareja de Mateo.​ A partir de ahí todo se transformará en un rompecabezas donde se mezclarán rencores por tragedias del pasado, corrupción policial, redes de trata y de pedofilia.

Ya habíamos mencionado la mano maestra de Oriol en la construcción de thrillers policiales en cine, ahora lo vuelve a demostrar en el formato miniserie. Debido a que esta serie está muy basada en construir a cada uno de sus protagonistas, el primer episodio y el segundo casi se sienten como si fueran dos series separadas. Con una trama que parece en un principio girar detrás de Mateo Vidal, todo se reconfigura cuando la historia comience a virar hacía otros protagonistas. Cada capítulo comienza con una breve intro donde se cuenta el pasado de los personajes (similar a la primera temporada de Dark). No solo conoceremos a Mateo, sino a Lorena Ortiz, la inspectora marcada por el suicidio de su padre en el pasado; Teo Aguilar (José Coronado), el agente de la UDE (una especie de FBI española) con un interés obsesivo por quedarse con el caso; Olivia Costa, la esposa de Mateo que también esconde un oscuro pasado; Ibai Saéz (Xavi Saéz) un violento sicario de una red de prostitución; Kimmy Dale (Martina Gusman), una trabajadora sexual que llegó a España con el sueño de un futuro mejor; Gallardo (Santi Pons), un policía retirado contratado para investigar la desaparición de un proxeneta junto a su pareja; María Luján (Juana Acosta), una monja que se arrojó por la ventana para dar fin a su vida pero que se sospecha que el suicidio no fue tal y Jaime (Gonzalo de Castro), el padre que sufre por la muerte de su hijo por culpa de Mateo Vidal.

Con dinamismo, agilidad y mucho «cliffhanger» en cada capítulo, El Inocente logra construir un relato sobre personajes que no pueden escapar de su pasado. Un thriller coral donde a medida que transcurran los capítulos, todos se irán involucrando alrededor de la historia de Mateo y Olivia. Con algunas reminiscencias a El Fugitivo, laberintos sin salidas, vueltas de tuercas y giros inesperados, la serie logra mantener el ritmo e interés durante todo su desarrollo, gracias a un interesante rompecabezas donde el espectador es un participante activo que tratará de resolver todo el complejo entramado.

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