El Maestro de Cristina Tamagnini y Julián Badien.

Nuestra puntuación

Se estrena en el Cine Gaumont porteño, una película que aborda los prejuicios sociales y sus consecuencias.

Ambientada en la primavera de 1991, la historia gira a través de Natalio, un apasionado maestro de pueblo. Da clases particulares a Miguel, el hijo de Susana, su empleada. Natalio y Miguel crean un vínculo especial en torno al teatro, la pasión de Natalio. Cuando Juani, un amigo de Natalio de la ciudad llega al pueblo, vive un enamoramiento que confirma los rumores sobre su sexualidad. El comportamiento de Natalio indigna a los padres de sus alumnos quienes presionan en la escuela para que el maestro abandone la institución y la obra de teatro que está ensayando. Las acusaciones hacen mella en Natalio obligándolo a enfrentarse al entorno.

Pueblo chico regido por los prejuicios en torno a aquello que desencaja con el orden establecido. Desde el inicio mismo del film, cuando Miguel (eje central de la relación maestro-alumno) es golpeado por otros niños nos introduce en la construcción de las masculinidades tóxicas que se da en el pueblo, con un padrastro que le intenta enseñar al niño para que no lo traten de “marica”. 

La injerencia del maestro en el alumno despierta su interés por “El Principito”, obra que Natalio quiere poner en escena teatral. A partir de esa relación y ciertos indicios que muestran que el niño puede ser abusado se empezará a construir la hipótesis que Natalio es sospechoso, a pesar de que el niño dice lo contrario, lo que hará que se lo separe del curso. Pero todo se teje a partir de prejuicios, propio de la idiosincrasia de los habitantes pueblo, el cual está representado a través de estereotipos clásicos como la típica vieja chusma, el carnicero machista y bruto, junto con su sumisa esposa. Acompañado por la impecable actuación de Diego Velásquez en el papel de Natalio, en sintonía con Ezequiel Tronconi y Ana Katz, que le aportan los matices necesarios para darle el realismo y la credibilidad necesaria.

Con una sensación de impotencia ante la injusticia que recuerda a La Cacería de Thomas Vitenberg, El Maestro es efectiva a la hora de mostrar la soledad del acusado, así como la irracionalidad de la comunidad que lo rechaza. Un film que interpela y provoca indignación e invita a reflexionar sobre prejuicios del pasado que aún siguen presente.

  • Reseña hecha para el sitio web: www.cineargentinohoy.com.ar en el momento de su estreno en Cine Ar Play y Cine Ar TV.
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